En contabilidad, los errores se pagan con dinero y en el béisbol con derrotas. Así lo vivió el equipo de los Tigres del Licey, cuando sufrió ayer la confiscación del partido del pasado 22 de noviembre, a favor de los Gigantes del Cibao.

Los Tigres derrotaron 10-1 a los Gigantes esa noche, pero usaron un jugador fuera de nómina en la persona de Juan Miranda. La resolución dada a conocer por la Liga Dominicana de Béisbol Profesional se amparó en el artículo 31 del reglamento del torneo 2016-17, que dice: “Cuando un jugador entre a juego sin estar debidamente inscrito en el roster del día, y ese juego es protestado por el equipo afectado, el Presidente de la Liga ordenará la confiscación del partido a favor del equipo afectado”.

“La forma imperativa en que está redactado el citado Párrafo I del artículo 31 –que no deja alternativa al presidente de la Liga, puesto que le manda a ordenar “la confiscación del partido a favor del equipo afectado”– implica que el Reglamento asume, en buena lógica, el hecho de que un equipo ponga a jugar a un pelotero que no está inscrito en el roster del día, afecta al equipo contendiente sin necesidad que haya que probar ni establecer otros daños”, escribió Leonardo Matos Berrido en su resolución. La decisión correspondió exclusivamente al presidente de Lidom.

Los Gigantes pusieron el juego bajo protesta ante los árbitros tras ocurrir el hecho, y un día más tarde depositaron su protesta ante las oficinas del Presidente de la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (Lidom).

Los Tigres del Licey alegaron en su defensa que la presencia de Juan Miranda en el juego no afectó el resultado del encuentro y que por ende no debería tomarse en consideración para la revocación del partido, alegato rechazado por el presidente de la Liga.

Tras la decisión, los Gigantes quedaron con récord de 15-10, líderes de la presente temporada, mientras que el Licey bajó al tercer lugar con 14-13. Los Leones del Escogido (15-12) mantenían la segunda posición, previo a la jornada del domingo.