El Club Atlético Licey, con jugadores nativos e importados, prometieron y cumplieron una promesa que hicieron en una visita previa al orfanato Manos Divinas del sector Mandinga, al que retornaron este martes 7 de enero y llevaron numerosos artículos para mejorar las condiciones en el habitad de más de 34 niños y niñas acogidos en el centro, así como alimentos.

La comitiva la encabezó Fernando José Ravelo, de Operaciones de Béisbol, en representación del equipo Tigres del Licey y la junta de directores que preside el licenciado Miguel Ángel Fernández, quien se manifestó regocijado y demasiado bendecido por el equipo hacer este aporte a un orfanato cuyos alojados tanto necesitan.

El lanzador cubano Yunesky Maya, quien fue protagonista en la primera visita dando de su mano alimento y enseñando juegos recreativos, prometió colchones y acudió de nuevo a hacer su entrega; y el pitcher estadounidense Mitch Atkins, volvió con vestimenta para los chicos.

Con la motivación de éstos y de la encargada de Relaciones Públicas Elvira Trinidad, que dirige el programa Licey con la Comunidad, otros jugadores hicieron importantes aportes. Así las cosas, Emilio Bonifacio donó abanicos;  el pitcher Héctor Noesí aportó las sábanas; más la colaboración de la empresa Sherwin Williams que dio pintura para embellecer la estancia.

“Para nosotros es una gran satisfacción estar aquí una vez más, con una promesa cumplida de mejorar las condiciones de este hogar, después de nosotros ver lo organizado que están los niños”, expresó Ravelo, quien resaltó la buena voluntad de los jugadores.

“Nuestros peloteros, que por eso es que son grandes, porque tienen gran corazón y son buenos seres humanos, primero que grandes atletas”, y aquí está lo que se prometió, con la colaboración de los jugadores, que cada uno puso de su parte, con Maya a la cabeza, que fue comprometiendo a cada uno, así como los acompañantes Asencio y Atkins, “quienes también tienen gran sensibilidad”.

Expresó que el Club Atlético Licey no es grande solo por los 21 títulos que ha conquistado y por su gran fanaticada, sino por la gran sensibilidad humana de la organización. Agregó que con el programa Licey con la Comunidad, que dirige Trinidad, le brinda la oportunidad, sin hacer mucha propaganda, que el club pueda ayudar niños en muchos lugares, tocando puertas.

Felicitó a las monjas que manejan el orfanato por el orden que mantienen y dijo esperar que otras organizaciones hagan lo mismo que el conjunto azul, para evitar que haya más niños en las calles pasando dificultades.

De su parte, Yunesky Maya apuntó que lo prometido se cumplía y “estamos aquí nuevamente feliz y contentos, en un día más de energía positiva para nosotros, para darle cariño y este apoyo  los niños”. Agregó que “estamos” comprometidos a seguir ayudando a los alojados y agradeció a los demás jugadores que aportaron a esta buena obra.

“Gracias a cada uno por su generosidad y que Dios les pague”, fueron las escuetas palabras de gracias por parte de la madre que dirige el orfanato Manos Divinas.