Tantos años en las Grandes Ligas derivan en muchas cosas positivas de las cuales puede estar contento el zurdo Oliver Pérez, y el dirigente de los Nacionales de Washington, Dusty Baker, valora el hecho de que el mexicano aporte liderazgo, experiencia y calidad al bullpen de su equipo.

Ha pasado mucha agua debajo de los puentes desde que Pérez, de 35 años de edad, debutase en la Gran Carpa con los Padres de San Diego en el 2002 y de que fuera conceptuado como un abridor de altos quilates, ganador de 15 encuentros con los Mets de Nueva York en el 2007, pero aún es catalogado como un serpentinero bien valioso en la cumbre del diamante.

"Oliver es uno de los líderes de este equipo, uno de los líderes de nuestro cuerpo de relevo", proclamó Baker de su zurdo nacido en Culiacán, Sinaloa. "Los demás lo observan como un pelotero a seguir y por la forma como bromean entre ellos uno puede darse cuenta cómo responden a él. Y sí, Oliver ha sido bien importante para nosotros.

"Lo buscamos en el invierno para que fortaleciera el bullpen", recordó Baker. "Es un veterano, tiene bastante tiempo haciendo esto. Sabe lo que está haciendo. No pareciera impresionarse cuando las cosas van bien, ni tampoco desanimarse cuando no le salen como las espera".

En la temporada regular del 2016, Pérez lanzó en 64 juegos, constituyéndose en su cuarta campaña al hilo con 60 o más encuentros. En sus tres primeros partidos de la Serie Divisional, el zurdo azteca no permitió carrera alguna, aportando bastante al bullpen, que es uno de los renglones principales de la novena de Washington.

En el Juego Cuatro de la Serie Divisional, Pérez entró a lanzar con las almohadillas congestionadas y dio cuenta del temible ambidextro cubano Yasmani Grandal con un roletazo a la tercera base. Acto seguido, retiró el siguiente tramo en blanco, incluyendo par de ponches.

"Pérez tiene la habilidad para olvidar lo que pasó el día anterior", subrayó el manager de los campeones del Este de la Liga Nacional. "Su carrera ha sido de altibajos, pero más bien de altas en las temporadas más recientes".

A sus 35 años de edad, Pérez ya ha saboreado las buenas y perdurado las malas con siete franquicias de las Grandes Ligas, pero no por ello deja de emocionarse por la oportunidad de intervenir de nuevo en la postemporada, la tercera de su carrera y de paso con equipos diferentes.

"Todos los Play-Offs son muy importantes", opinó el zurdo. "Todo el mundo ha visto este año desde el principio, con los juegos del Wild Card, cómo han sido las cosas de emocionantes. Cuando uno viene al Spring Training esa es precisamente la meta, llegar a ese tipo de juegos, tener la oportunidad de ganar un anillo.

"Es lo mismo para todos", acentuó Pérez, refiriéndose a la importancia de ser veterano o novato en los Play-Offs. "Todo el mundo tiene la misma emoción. Sabemos la responsabilidad que tenemos cada vez que estemos en el terreno de juego. Algunos cuentan con más experiencia, algunas tienen poca, pero la meta es lo importante, ganar la mayor cantidad de juegos que se pueda en la menor cantidad de tiempo posible".

La gente se pregunta tal vez cómo se puede confeccionar un cuerpo de relevo tan efectivo como el de los Nacionales, que ha sido la clave en los dos triunfos de la novena capitalina en lo que va de la Serie Divisional. La respuesta es simple para Pérez.

"Lo más importante es que estamos muy unidos, cuando uno está batallando el otro lo ayuda", explicó el experimentado zurdo. "Prácticamente lo que tenemos todos en mente, desde que comenzamos en los Entrenamientos Primaverales, es mantener al equipo unido. Eso nos dio muy buen resultado este año".

En el caso específico de Pérez, en la salud ha estado la clave del éxito, pero a la vez lamenta las bajas clave que ha sufrido su equipo y por eso reconoce la importancia de contar con el talento indispensable para tratar de remediar esos momentos de pesadilla.

"Cada temporada es especial, a veces no se refleja en los números", dijo Pérez. "Mantenerse toda la temporada saludable es la llave para un año tan largo. Uno tiene que estar preparado [para las lesiones] y por eso cada equipo tiene jugadores clave en Triple-A.

"Uno como jugador no desea que nadie sufra una lesión, ni siquiera de los beisbolistas de los demás equipos", lamentó Pérez. "Pero al pasar eso, el equipo subió a jóvenes con hambre de triunfo".

En otro orden de ideas, sería grandioso para Pérez tener el placer de ponerse un anillo de campeón de la Serie Mundial, así como lo sería ayudar a México a dar pasos en firme en ruta a las posiciones de privilegio en el venidero Clásico Mundial.

"Estaré contento una vez más de representar a México", concluyó el experimentado relevista zurdo de los Nacionales, sobre su incursión con el Tricolor de su patria en la magna justa internacional del 2017.