“Me considero un mánager pro jugador” fueron las palabras de Lino Rivera para definir su estilo como dirigente de los Tigres del Licey.

Rivera se encuentra en su primera experiencia como dirigente en la pelota invernal de República Dominicana y hasta el momento los resultados obtenidos frente al conjunto azul lo mantienen con notas sobresalientes, algo por lo que da crédito a sus jugadores.

“Si el jugador juega buen béisbol, tú vas a ser buen mánager” dijo Rivera, quien continuó destacando lo esencial del trabajo de los que están bajo su mando.

“El jugador es quien pone todo el esfuerzo y el que saca todos los resultados”.

En su esquema de respaldo al jugador, Lino resalta la responsabilidad que sus dirigidos deben mostrar en el terreno, en el cual deben darlo todo en cada momento.

“Mis jugadores deben siempre respetar el juego, porque ahí hay una afición que paga un boleto y una directiva que exige”.

El buen desempeño en el terreno mantiene a los seguidores de los Tigres felices y a muchos sorprendidos, pero este no es el caso de Rivera quien esperaba este tipo de resultados.

“No me sorprende el buen inicio, porque se trabajó con mucho deseo en los entrenamientos y es una clave bien importante para la forma que se está jugando”.

El capitán de la tropa azul también dio crédito a su rotación de abridores compuesta por Yunesky Maya, Héctor Noesí, Francisley Bueno, Jenrry Mejía y John Lannan, de quien dijo es una de las mejores de los últimos años.

Rivera está consciente de lo que como dirigente desea entregar a sus peloteros, “Este es un juego difícil en el que un jugador de diez falla siete, entonces yo quiero darle la confianza a mis muchachos, de que independientemente de lo mal que les vaya, los voy a apoyar”.

Pero este apoyo no es gratuito, y para logarlo hay que mostrar deseo de salir adelante y hacer las pequeñas cosas que se hacen para ganar un partido de béisbol.

Para el dirigente de los Tigres, quien ha desempeñado las mismas funciones en México (verano e invierno) y en Puerto Rico, lo más difícil de dirigir en el país es el calendario, el cual definió como complicado por los ajustes que hay que realizar para cada juego.

“La liga de invierno es muy difícil debido a que todos los días juegas con equipos diferentes, te enfrentas a lanzadores diferentes y tienes que hacer los ajustes lo más rápido posible, porque de una racha mala no te saca nadie”, expresó Rivera.

La celebración de la Serie del Caribe en suelo dominicano es vista por el capataz como una motivación extra para que sus muchachos salgan a conquistar la corona de campeones, pero sobre todo como un honor para él, tener la posibilidad de dirigir a los Tigres en el evento que reúne a los campeones de México, Puerto Rico, Venezuela y Cuba como país invitado.