Las imágenes de Lionel Messi triste, desconsolado y con la mirada perdida al término de una final con la Selección de Argentina ya se han hecho una costumbre.

La "Pulga" se ha cansado de ganar campeonatos con Barcelona y distinciones a nivel individual, pero con la "Albiceleste" no ha podido levantar un trofeo.

El fin de semana pasado, una vez más, “Leo” y Argentina fueron incapaces de levantar la Copa América. Volvieron a caer por segunda ocasión consecutiva en penales ante Chile en la última instancia del torneo continental.

Así reaccionó la "Pulga", luego de perder la Copa América Centenario

Así reaccionó la "Pulga", luego de perder la Copa América Centenario

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Al final, Messi fracasó en su cuarta final con la Selección absoluta de Argentina. A pesar de haber realizado un buen partido, en el que en ningún momento se escondió, tomaba el balón y desequilibraba rivales con la finalidad de causar daño a la “Roja”.

Parecía que Argentina tomaría revancha de la final pasada, luego de que Arturo Vidal errara el primer disparo de la tanda de penales. Fue el turno de la “Pulga” y todo estaba puesto en la mesa para que los pupilos de Gerardo Martino tomaran ventaja, pero “Leo” falló su intento.

Después del disparo, Messi se fue. El cuerpo estaba presente en la cancha del MetLife Stadium, pero su mente no. El rosarino tenía la mirada perdida y a pesar de que la tanda de penales se decidió hasta que Lucas Biglia también erró y el chileno Francisco Silva mandó el balón a las redes, la "Pulga" estaba fuera de sí.

Cuando Chile se coronó bicampeón de América, Messi no aguantó más y fue inundado por una enorme tristeza que demostró con lágrimas en el rostro.

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Se volvió a repetir la misma imagen de las últimas cuatro finales de Messi y Argentina. Así como en la Copa América del año pasado, el Mundial de Brasil 2014 y la Copa América de 2007, la “Pulga” se fue con el dolor de la derrota y de no aparecer en los momentos más importantes con su Selección nacional.

La “Albiceleste” suma 23 años sin un título internacional, una sequía que apenas tendrá oportunidad de saciar en el Mundial de Rusia 2018, cuando cumpla un cuarto de siglo sin celebrar un campeonato.