Frente a los problemas registrados en el primer día de las competiciones de los Juegos, como las interminables colas para comprar agua y comida en el Parque Olímpico y el Complejo Deodoro, el director de comunicaciones de Río de 2016, Mario Andrada, anunció la creación de un comité de crisis para resolver los problemas más graves relacionados con el transporte, seguridad y alimentación.

Según Andrada, el problema de la mala distribución de los alimentos fue causado por el retraso en la entrada de los empleados y se resolverá con la movilización de 100 agentes de la Oficina de Correos. A partir de ahora, serán responsables de la entrega y reposición de agua y alimentos en los puntos de venta.

“No faltó comida. Faltó operación”, afirmó Andrada, quien añadió que, si se considera necesario, contratará nuevos proveedores e incluso distribución de agua gratis para el público.

En el área de convivencia del Parque Olímpico no hay fuentes de agua potable, sólo unas pocas de los estadios.

Los organizadores también enfrentan problemas debido a los fuertes vientos de hasta 72 km/h que afectaron a los estadios deportivos. El vendaval derrumbó gradas de protección, suspendió las pruebas de remo y cerró la Megatienda de Río 2016, en Copacabana.

En Río de Janeiro y Belo Horizonte, los aficionados fueron retirados de los estadios por estar con carteles y camisetas de protesta “Fuera, Temer” (el presidente interino de Brasil). “No se permite ningún mensaje político, comercial o religioso”, dijo Andrada.  

“Pasé hambre durante la competición de gimnasia artística. En la cafetería, no tenían sándwich. Y hay pocas fuentes de agua”. Isabel Lippi, diseñadora.

“Encontré todo medio desorganizado. Dijeron que no podías comprar fichas en una arena y utilizarlas en otra. Así que hay mucha fila”. Fábio vaz, publicista.