En plena espiral de despidos y redondeo de plantillas en el que nos vamos a ver envueltos hasta el comienzo de la temporada, destaca uno que se ha sucedido en la Windy City.

A los sorprendentes despidos de Jimmer Fredette (por nombre) y Robert Upshaw (por esperanzas), se une ahora el de un jugador que apuntaba a microondas en la segunda unidad de los Chicago Bulls, Jordan Crawford.
Crawford, un anotador sin morada

Crawford es un extraño caso de esos que vagabundea por distintos equipos y, por algún motivo, no termina de asentarse en ninguno. Tras tres buenas temporadas en los Wizards puso rumbo a los Celtics. Le costó asentarse vestido de verde, pero cuando en su segundo año estaba en plena efervescencia anotadora se vio envuelto en un intercambio de cromos que giró su timón rumbo a Golden State.

Allí despidió la temporada con la mejor anotación de su carrera con 41 puntos ante los Nuggets para hacer algo impredecible, firmar por los Xinjiang Flying Tigers de la liga china. Poco después (cinco partidos exactamente) puso fin al capricho asiático y retorno a EE.UU, pero en segunda línea, a los  Fort Wayne Mad Ants de la D-League.

Los Bulls, yermos de anotación en el banquillo —más allá de Brooks y McDermott— parecían haber encontrado en Crawford a su hombre idóneo, pero muy poco debe haber convencido al cuerpo técnico porque su aventura termina antes de empezar (3,6 puntos en 5 encuentros de preseason). Marcus Simmons, también escolta de los Mad Ants la temporada pasada y una carrera profesional más que discreta, ha sido igualmente despedido, informa Vincent Goodwill de CSN Chicago. Ninguno de los dos tenía el contrato garantizado.

En Chicago aún cuentan con 16 jugadores en la plantilla, por lo que tendrá que salir uno más. El único de esos dieciséis con salario sin garantizar es Nazr Mohammed.