Los Reales Kansas City lograron su primer título de campeones de las Grandes Ligas desde 1985 al derrotar a los Metros de Nueva York, y para hacerlo depositaron su confianza en un pequeño grupo de dominicanos encabezados por los lanzadores Edinson Vólquez, Johnny Cueto y Yordano Ventura.

Ned Yost, dirigente de los Reales, confió en estos hijos de Quisqueya para ser la punta de lanza de su rotación, convirtiéndolos en los primeros tres abridores nacidos en un país extranjero que inician un partido de la Serie Mundial.

El tridente, a excepción de Ventura, le dio lo suficiente para ganar en los compromisos que vieron acción y dejar detrás una sequía de 30 años sin lograr un campeonato.

Vólquez fue el primero en saltar a la lomita y tuvo que enfrentar el sabor de la victoria colectiva mezclada con el dolor de la pérdida de su padre, a quien dedicó cada uno de sus lanzamientos en el partido que le brindó el campeonato a su conjunto.

“Esperaba que la gente estuviese muy orgullosa de mí y creo que mi padre lo está”, fueron las palabras de Vólquez tras lanzar seis entradas de una carrera, con cinco bases por bolas y cinco ponches en el último partido de la temporada.

Cueto tuvo la salida más brillante de lanzador alguno en esta Serie Mundial. Lanzó partido completo de dos hits, una carrera, tres boletos y cuatro ponches.

El dominio del nacido en República Dominicana fue superbo retirando a 15 bateadores en forma seguida y a 16 de los últimos 17 que enfrentó, labor que permitió que el bullpen que había trabajado por 14 entradas la noche anterior descansara.

Con este desempeño, Cueto llenó el cometido para lo que fue adquirido a mitad de temporada por los Reales, como él mismo lo expresó: “Para esto fue que me trajeron. Yo estoy aquí para ganar una Serie Mundial”.

En el caso del más joven de la trío, su desempeño no fue el mejor, pero la experiencia de haber participado en un segundo clásico de octubre, tras haber quedado a un partido de coronarse en la pasada temporada, contribuyó a brindar confianza a sus compatriotas, que nunca habían participado en este escenario.

Otro de los artífices de esta importante victoria fue Kelvin Herrera, quien estuvo en el montículo en los episodios finales, formando parte importante de un relevo efectivo para lograr el triunfo.

En la serie, Herrera participó en tres partidos, acumulando cinco episodios de una carrera sucia con una base y seis ponches, manteniendo su efectividad en 0.00.

En el último partido sustituyó a Edinson Vólquez, tiró tres entradas en blanco manteniendo el partido en dos carreras, lo que posibilitó que los nuevos campeones de las Grandes Ligas pudieran remontar en la novena entrada y luego ganar el compromiso.

Un invitado inesperado que estuvo haciendo historia en la Serie Mundial fue el quisqueyano Raúl Adalberto Mondesí, hijo del ex jardinero Raúl Mondesí.

El prospecto número uno de la organización fue incluido en la nòmina del clásico de final de temporada, convirtiéndose en el primer jugador en la historia de MLB que debuta en esta etapa sin haber jugado en la serie regular.

Cada uno de ellos fue parte de la gloriosa historia del segundo campeonato de los Reales de Kansas City, “el equipo que nunca se rinde”.