El cambio generacional de los Lakers es imparable y, por lo visto en este comienzo de temporada, ilusionante. El equipo entrenado por un técnico también joven como Luke Walton se llevó un duro partido ante Phoenix por 119-108, consiguiendo de paso el tercer triunfo consecutivo y manteniéndose invicto en su feudo del Staples Center. Una victoria liderada por la nueva generación del equipo, ya con los galones necesarios para resolver los finales ajustados por su cuenta, y con una ayuda clave del renacido Nick Young.

Después de llevarse una acaparadora victoria dos días antes ante Golden State, Luke Walton puso como objetivo evitar el exceso de confianza en sus jóvenes pupilos. Y, por lo visto ante Phoenix, su trabajo funcionó. Los Lakers se tomaron con toda seriedad un partido en el que pelearon tanto con la dureza de los veteranos de los Suns como Tyson Chandler y P.J. Tucker, como con el talento de un Devin Booker que volvió a impresionar con su facilidad anotadora.

El escolta de origen puertorriqueño, con 20 años recien cumplidos, fue el gran ejecutor de los Suns con 39 puntos (18 en el útimo cuarto) y 7 asistencias, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia de la NBA que anota al menos 38 puntos en partidos consecutivos. Aun así, los Lakers mantuvieron el control del partido. No fue su mejor noche a la hora de mover el balón (17 pérdidas), pero el acierto individual de sus jugadores evitó que Phoenix, por detrás en el marcador durante gran parte del duelo, pudiera alzarse con la victoria.

Ganando experiencia

Nick Young, con 22 puntos y 7 rebotes, acabó como máximo anotador de los Lakers mostrando su mejor versión renacida a las órdenes de Walton. Pero, pese al buen partido de Young y de Timofey Mozgov (14 puntos y 8 rebotes), el peso del equipo volvió a recaer en la juventud. Julius Randle (18 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias) volvió a ser el jugador más fiable de los Lakers, y Jordan Clarkson (18 puntos) fue la chispa necesaria en el último cuarto para sentenciar.

Y, aunque una noche más desacertada de cara al aro (11 puntos, con un 2/11 en tiros de campo), D’Angelo Russell cumplió en la dirección del equipo y en la defensa. Solo la baja de Larry Nance Jr. tras sufrir una conmoción cerebral durante el segundo cuarto dejó un regusto agridulce al partido de los Lakers.

Prometedor futuro

Con este triunfo, los Lakers se afianzan en la zona de Playoffs con un balance positivo de 4-3. Muy pronto aún para pensar en objetivos mayores a corto plazo, pero el equipo angelino empieza a justificar un cierto optimismo en el potencial de sus jugadores para formar un bloque competitivo en el Oeste. Con un baloncesto rápido y atractivo, bien adaptado a las características de sus jugadores importantes y añadiendo una defensa mucho más disciplinada y eficiente que en los años de Mike D’Antoni o Byron Scott, la afición de los Lakers puede permitirse ser optimista con su equipo por primera vez en muchos años.