Lew Ford, el Monstruo de las finales en Lidom

Ford se ha convertido en una leyenda en las finales de la pelota dominicana, al lograr el premio de Jugador Más Valioso en las últimas finales capitaleñas: la primera con los Tigres del Licey en 2013-14 y la recién finalizada con los Leones.

El jardinero conectó para promedio de .368, con un jonrón y cuatro remolcadas, además de jugar una excelente defensa en el jardín central.

Rugieron saliendo desde la banca

Pedro López y Alex Valdez pasaron de ser jugadores de la banca a ser figuras de relevancia para la causa de los nuevos campeones nacionales. López brindó una defensa de alto nivel en el campo corto y conectó de hit en los momentos oportunos a tal grado que fue ponderado para Más Valioso de la final.

En el caso de Valdez, aprovechó su oportunidad tras la lesión de Danny Richar, para lucirse defendiendo la primera almohadilla y respondiendo con el madero.

Nick Additon el “As” de la baraja roja

Additon fue el más consistente de los iniciadores de los Leones durante toda la temporada. Su último partido no fue el más dominante, pero no es un factor que pueda restar mérito a quien fue la principal carta de triunfo y sin quien, probablemente, el Escogido no habrían alcanzado la final y mucho menos la corona.

Luis Rojas, de menos a más

Sobrevivió a los ataques despiadados en los momentos difíciles de la temporada, en los cuales la fanaticada pedía su cabeza en bandeja de plata, para llevar a la gloria a sus dirigidos.

Luis mostró su casta, heredada de una familia de béisbol, y hoy puede saborear el néctar que solo los ganadores pueden probar, como lo es ser el dirigente campeón del béisbol otoño invernal de la República Dominicana. 

El relevo de los rojos se relevó en la final

Quizás el cuerpo de relevista de los Leones no fue el más dominante, pero realizó los outs en los momentos claves de los partidos, mejorando considerablemente su actuación respecto a la semifinal.

El azote de los “Gigantes Rojos”

Leury García, Moisés Sierra y Carlos Peguero llegaron a los Leones vía el sorteo de jugadores nativos y se convirtieron en ejes fundamentales para conquistar la corona 16 en la historia de los rojos en el béisbol dominicano.

Sierra fue líder de promedio de la final con un promedio de .417, García lo fue en remolcadas con cinco y Peguero empató en el segundo lugar de esta estadística, con 4, muestra de la gran contribución de este trío de “Gigantes Rojos”.

Sebastián implantó el respeto en las bases

El cuadrangular con las bases llenas será lo más recordado de la actuación de  Sebatián Valle en la final, pero su trabajo detrás del planto, evitando que los Tigres pudieran implementar su juego rápido, fue fundamental para lograr la victoria.

El máscara rojo permitió solo una base robada en cuatro intentos, al conjunto que se estafó 64 bases en las dos etapas anteriores del torneo.