Los Mavericks dieron el primer paso para salir de su crisis al ganar en un feo partido a Milwaukee que necesitó de tiempo extra. En ausencia del lesionado Dirk Nowitzki, el equipo tejano confió en su fichaje más lustroso del pasado verano, Harrison Barnes, para sobrevivir a unos Bucks que llegaban lanzados con tres victorias consecutivas. Pero la falta de acierto ofensivo de Milwaukee acabó pesando demasiado en los minutos calientes, cayendo por 86-75.

El arranque de partido, eso sí, hacía presagiar el cuarto triunfo seguido de Milwaukee y el sexto tropiezo de Dallas. Jabari Parker y Michael Beasley abrían distancias ante unos desacertados Mavs, que necesitó el despertar de Harrison Barnes para meterse de nuevo.

Justificando su contrato

El alero metió 14 de sus 34 puntos (récord de carrera NBA) en el segundo cuarto para darle la vuelta al duelo mientras los Bucks perdían la frescura de los últimos partidos. El mal control de balón (27 pérdidas por 14 asistencias) y su falta de puntería (36,6% en tiros de campo) evitaron que Milwuakee pudiera mantener su buena racha en Dallas.

Aun así, los Bucks llegaron a forzar la prórroga pese a su peor partido ofensivo de la temporada. Más allá de Barnes, solo J.J. Barea (21 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias) hizo mella en la defensa de Milwaukee. Wesley Matthews lo intentó constantemente desde lejos, pero su 3/14 en triples, pese a meter alguno clave en los momentos finales, acabó retrasando el triunfo de Dallas hasta el tiempo extra.

Prórroga desigual

De nuevo Harrison Barnes, con un triple a 13 segundos del final de Harrison Barnes, forzó la prórroga. Giannis Antetokounmpo, lejos de su espléndido nivel del principio de temporada, falló sobre la bocina lo que hubiera sido la canasta ganadora.

En la prórroga, eso sí, solo hubo un equipo en cancha. Toda la producción ofensiva de los Bucks se redujo a un tiro libre de Antetokounmpo, y la actividad de Harrison Barnes y, especialmente, J.J. Barea (5 puntos en el tiempo extra) hizo el resto para cerrar un inicio de pesadilla para los Mavs y darles la primera alegría de una difícil temporada.