El béisbol profesional dominicano abre una nueva temporada en la que enfrenta retos importantes para sus intenciones de ver crecer su fanaticada y afianzar su condición de liga más importante del país.

Las realidades de la relación con el béisbol de Grandes Ligas, vital para el sostenimiento de la calidad del espactáculo, seguirán siendo un problema permanente al cual adecuarse con soluciones inteligentes. La fatiga extrema, las firmas de peloteros importantes de la liga con equuipos asiáticos a mitad del torneo, los permisos negados y los peloteros de cartel desinteresados de jugar en el país son escollos con los que es necesario lidiar, paliarlos, porque no tienen solución definitiva.

Las decisiones estratégicas para poner en el terreno un material nativo que interese al público y la competitividad, casi siempre alta, serán aliadas del primer pasatiempo de los dominicanos. El botín publicitario se fragmenta y algo se pierde, aunque la supremacía de la pelota no peligra, por el momento.

Es hora de mercadear con conciencia y energía. Hora de vender lo mejor de una liga madura, sólida, querida por una fanaticada que la sigue más allá de lo que puedan decir las gradas semivacías de muchos partidos. Un público mantiene su potencial como mercado porque sigue el béisbol desde la casa, el colmadón, la discusión en el trabajo y la cuerda al perdedor de la noche anterior. Quizá sea hora de abordar ese mercado de forma diferente, los expertos sabrán cómo.

Los dominicanos quieren a su pelota, buscan nuevas opciones como el fútbol y mantienen su cuota a un rival de siempre como el baloncesto, pero nadie se engañe: el béisbol reina y eso no va a cambiar de un día para otro. Es necesario trabajar, más que antes, con mejor enfoque, con ideas nuevas; en fin, es hora de renovarse. La oferta gastrónomica y sus precios son importantes; mascotas, bailes, música interna, todo influye en menor o mayor grado. La seguridad en torno al play es un tema de cuidado que se ha trabajado bien. Es elemental no bajar la vigilancia.

Buscar maneras de llegar al público que sigue el juego fuera del estadio es una opción a considerar. Imaginen una invitación al “coro Lidom” en el establecimento tal a la hora del juego, solo para soltar una idea. Pavel Aguiló, responsable del mercadeo de Lidom, tiene buenas ideas para trabajar el importante público infantil, otro aspecto vital para el futuro de la liga.

En lo competitivo, las cosas marchan bien, dentro de las reglas del juego que establecen los dueños de los peloteros: las organizaciones de Grandes Ligas. El problema asiático debe ser abordado sin temores, poniendo orden a los equipos orientales sin prohibirles firmar a esos jugadores, la mayoría “cuatro A” (estrellas de Triple A que no se establecen en Grandes Ligas).

El sorteo de importados es bueno, el de nativos incómodo, pero necesario por motivos económicos y de calidad en el terreno de juego.

La paridad entre los conjuntos, propiciada por el sorteo de novatos, es otra herramienta a favor del espectáculo beisbolero.

Arranca la fiesta en cinco estadios y con seis equipos.  Como siempre, tenemos seis campeones para abrir y una corona que entregar a finales de enero.