La juventud y el talento que posee Manny Machado son elementos que lo convierten en  material que todo conjunto necesita, en un jugador franquicia.

El jugador de origen dominicano es dueño de un poderoso bate, de una defensa por encima del nivel y además se ajusta a la tendencia de la liga, en la cual los peloteros jóvenes se han convertido en los rostros de sus equipos (Mike Trout y Bryce Harper son ejemplos vivientes de esta situación).

Machado, de 23 años, estará en su quinta temporada en las Grandes Ligas, defendiendo la tercera base de los Orioles de Baltimore, donde a su corta edad ya ha conquistado en dos ocasiones (2013 y 2015) el Guante de Oro como mejor defensor de esa posición en la Liga Americana y viene de conectar 35 cuadrangulares en la pasada temporada, sobrepasando por primera vez la barrera de los 30 bambinazos, cumpliendo parte de las proyecciones que desde su llegada se esperaban.  

La salud ha sido el principal inconveniente de Machado, quien estuvo limitado a solo 82 partidos en el 2014 tras haber sido operado de una lesión en la rodilla derecha, pero la calidad de su juego cuando ha estado saludable es incuestionable para unos Orioles que desde el retiro de Cal Ripken Jr. han carecido de una figura que represente al equipo ante el público general del béisbol.

Chris Davis, quien es productor de espectaculares batazos, quizás podría ser considerado, pero la suspensión por uso de anfetaminas le resta un par de puntos ante Machado.

Otro fuerte candidato es Adams Jones, pero a diferencia del tercera base, quien apenas empieza su camino en las Mayores, al defensor del jardín central, 30 años, posiblemente no le quedan 10 años produciendo al más alto nivel.

Aunque es algo impredecible que el joven Machado pueda producir en ese espacio de tiempo, por lo que proyecta y se espera de él, vale la pena correr el riesgo. Machado saldrá otra vez a dar lo mejor de su juego en la temporada 2016. El tiempo tendrá la última palabra.