A Manny Ramírez le llueven los elogios por su nueva faceta en el béisbol.

Como "consultor de bateo" de los Cachorros desde el 2014, tanto a nivel de liga menor como Grandes Ligas, el ex toletero dominicano ha causado un impacto positivo entre muchos de los peloteros jóvenes de Chicago. Y cuando se trata de jugadores latinoamericanos como el dominicano Starlin Castro, el cubano Jorge Soler y el puertorriqueño Javier Báez, Ramírez ha facilitado la comunicación entre ellos y el cuerpo de coaches de Chicago.

"Con el idioma, es mucho más fácil para nosotros entender las cosas que nos dice", afirmó Báez. "Hay algunos de nosotros que hablamos y entendemos el inglés, pero algunas cosas no entendemos bien. Con Manny, él se siente con nosotros y hasta que no entiendes lo que él te quiere decir, no te deja quieto".

El manager de los Cachorros, Joe Maddon, le da un alto valor al rol de Ramírez en ese sentido.

"Es casi como un coach cultural, debido al hecho de que tenemos tantos jóvenes hispanos", expresó el piloto. "Contar con Manny aquí para validar las cosas que estamos diciendo ayuda de verdad, y no un poco, sino mucho.

"Su influencia sobre ese grupo ha sido sustancial".

Ya van cuatro años y medio desde que jugó por última vez en Grandes Ligas Ramírez, quien parece haberse acomodado al papel de instructor y mentor.

"Gracias a Dios nos llevamos bien los muchachos y yo", dijo Ramírez. "Hay que respetarlos a ellos y ellos me respetan bastante. Para eso estamos aquí, para ayudarlos a ellos en cualquier momento del juego, cualquier situación y darle un buen consejo".

Ramírez, de 43 años, fue contratado por el presidente de operaciones de béisbol de los Cachorros, Theo Epstein-su ex jefe en Boston-como jugador/coach de liga menor en Triple-A Iowa. Como jugador activo por Iowa la temporada pasada, bateó .222 con tres jonrones en 24 partidos, a la vez que fungió como instructor de muchos de los peloteros jóvenes que han sido parte íntegra de los éxitos de los Cachorros en el 2015.

Después de conectar seis bambinazos más por las Aguilas Cibaeñas en la Liga Dominicana en el 2014-15, Ramírez volvió a sus funciones con los Cachorros durante la primavera de este año bajo Maddon, quien tomó las riendas del equipo de Chicago luego de nueve temporadas al mando de los Rays. Ramírez y Maddon ya se conocían, desde el breve tiempo del dominicano como jugador de Tampa Bay en el 2011.

"Hablábamos mucho sobre el bateo", contó Maddon sobre aquel 2011 junto a Ramírez. "De ahí quedó claro que definitivamente, estamos 'en la misma página'. Siempre fue bueno observar sus prácticas de bateo.

"No sólo hablábamos del aspecto físico del bateo, sino también la parte mental. Él está bien consciente del lado mental del bateo y me encanta eso".

Precisamente, cuando los bateadores jóvenes de los Cachorros hablan del impacto de Ramírez sobre su progreso en el plato, destacan del aspecto mental.

"Cuando estaba pasando por un mal momento, él le dijo a los otros que no hablaran nada negativo al lado mío. Eso me ha ayudado", dijo Castro. "Él siempre hablaba conmigo.

"Ha tenido mucha experiencia en el béisbol y todo lo que habla con nosotros son cosas positivas. Me ha ayudado mucho".

Durante muchos años de su carrera como jugador, se vio el espectáculo de "Manny siendo Manny" y, mucho más grave que eso, el jardinero salió positivo dos veces en pruebas antidopaje. Pero en pocas ocasiones se cuestionó la dedicación de Ramírez al arte de bateo. Es una cualidad que el dominicano ha podido inculcarles a sus pupilos en Chicago.

"Siempre vamos a la caja y trabajamos", afirmó Castro. "Siempre hablamos sobre cómo te van a pitchar. Pienso que ha sido muy buena ayuda para nosotros".

En el caso de Soler, la clave ha sido ayudar al cubano ser selectivo en el plato.

"Él es que ha facilitado todo eso, enfocarme en todos los pitchers, más o menos lo que van a pitchar, lo que me van a tirar a mí", dijo el guardabosque. "Todo el que tenga problemas, él le ayuda a resolverlos.

"Estoy súper agradecido y orgulloso de tenerlo aquí".

Y en cuanto a Báez se refiere, uno de los aspectos más importantes ha sido mantener su swing bajo control.

"A mí me enseñó a no hacerle swing tan duro a la bola", dijo el infielder. "Para mí es algo natural, pero tengo que hacer el ajuste".

Tomando en cuenta las tensiones entre Ramírez y la gerencia de los Medias Rojas-con Epstein como GG-al momento del quisqueyano salir de la organización de Boston como jugador en el 2008, hubiese sido bien difícil imaginar en esos tiempos esta clase de reunión entre ambos. Pero hasta ahora, todo ha sido positivo.

"Me encanta tenerlo aquí", dijo Maddon. "Es una persona positiva, entusiasta. Ha encajado muy bien. Y cuando se trata de Starlin, Jorge Soler-principalmente esos dos-el trabajo que ha hecho ha sido espectacular".