A la mayoría de los futbolistas les gusta tener a sus familiares y amigos apoyándolos desde las gradas en cada uno de sus partidos, sobre todo en los de más importancia, pero este no es el caso de Carli Lloyd, la capitana de la Selección Femenina de Estados Unidos.

Y es que la estadounidense tiene una norma muy clara: nadie de su familia o amigos pueden ir a verla jugar porque la distraen y la ponen nerviosa.

Por ello, cuando su novio, Brian Hollins le avisó que iría a verla en el partido final ante Japón, Lloyd intentó detenerlo. Al principio el plan no funcionó porque él hizo planes de acudir a Vancouver y un día antes de la final le envió un mensaje a la mediocampista que decía “Voy ir a verte”.

Entonces, Lloyd respondió con una amenaza: “Si vienes, no me caso”.

"Mi novio Brian había planeado venir hasta que poco después me aseguré de que no lo haría. Él rápidamente cambió de opinión porque sabía que si aparecía no me casaba con él”, confesó la Balón de Oro y Bota de Oro del Mundial Femenino ante la cadena Fox Sports.

Ante esto, al enamorado novio no le quedó más remedio que seguir la final desde un restaurante en Nueva Jersey.