El Barcelona se clasificó este miércoles como primero del Grupo C para los octavos de final de la Liga de Campeones, al ganar al Celtic (0-2) en Glasgow, gracias a dos tantos de un Leo Messi estelar.

Reapareció el “10” azulgrana para restaurar el orden natural de las cosas. El típico día en el que Messi parece decirles a Neymar, Suárez, Rakitic y compañía: “Tranquilos, todas a mí”. Uno de esos días en que solo se juega a lo que quiere “la Pulga”.

Messi puso el 0-1 al rematar de primeras al palo corto de Gordon una “picadita” sensacional de Neymar. Tras el gol, el “crack” de Rosario continúo desplegando su inagotable repertorio en el Celtic Park. A Luis Suárez le puso el segundo en un centro preciso, tras romper la cintura de Izaguirre a cinco minutos para llegar al descanso.

El Celtic, que necesitaba un milagro para seguir vivo en la Champions, se marchó a la caseta con la sensación de que al menos seguía vivo en el partido.

Y eso que el equipo de Brendan Rodgers arrancó bien el choque. Arropado por la maravillosa atmósfera que siempre genera su estadio, yendo a buscar a los azulgranas muy arriba y presionando la salida del balón.

Sin embargo, sus buenas intenciones solo se tradujeron en una ocasión de gol en los primeros 45 minutos: un disparo de Dembelé que Ter Stegen atajó en dos tiempos.

Fueron diez minutos de acoso local que se acabaron cuando Izaguirre cometió un penalti absurdo al aplacar a Luis Suárez en una lucha por ganar la posición dentro del área.

Messi dejó que Gordon se venciera hacia su izquierda y golpeó centrado y raso para poner el 0-2. Nueve goles en solo cuatro partidos de Champions esta temporada. Un escándalo.