Por tercera vez en cuatro campañas, la Serie Mundial se disputará entre dos conjuntos que ganaron sus divisiones -- los Reales y Mets. Y esto es exactamente lo que Major League Baseball tenía en mente cuando agregó el segundo Comodín en cada circuito en el 2012.

Antes de eso, los equipos no pensaban que un título de división era algo importante. Era un buen logro. Significaba otro juego como local, pero no era una enorme ventaja.

En la última semana de la temporada regular, algunos equipos sacrificaban el ganar la división para darle descanso a sus abridores y alistar su rotación.

Ese ya no es el caso.

Ningún equipo ahora quiere jugar seis meses y arriesgarlo todo en un Juego del Comodín. Ahora ven el Comodín como un premio de consolación.

De esta manera, el sistema está funcionando a la perfección. Los clubes que no ganan sus divisiones todavía tienen la oportunidad de avanzar a la postemporada. No ocurrirá lo mismo que en 1993, cuando los Gigantes consiguieron 103 victorias y no pasaron a los playoffs.

Tampoco como en 1980 cuando los Orioles tuvieron foja de 100-62 y se quedaron con las manos vacías. Como el guardabosque de los Gigantes, Hunter Pence, dijo antes del Juego del Comodín de la Liga Nacional en el 2014, "Estamos aquí porque no fuimos lo suficientemente buenos. No ganamos nuestra división. Este juego nos brinda una segunda oportunidad de seguir jugando. Si te gusta competir, eso es lo único que pides".

En cuanto a llegar a la Serie Mundial se refiere…

La temporada pasada, dos equipos del Comodín -- los Gigantes de Pence y los Reales -- nos brindaron una fantástica Serie Mundial. Aquella fue la excepción. En las demás campañas, la Serie Mundial ha sido entre dos campeones de división.

El Juego del Comodín ha sido una tremenda adición para el calendario de la postemporada. Ver el ambiente en Pittsburgh en los últimos tres años y ver esta clase de encuentro en el Yankee Stadium esta temporada, es entender que a los aficionados les llama la atención en varios niveles.

Hay algo sobre un juego de muerte súbita que nos cautiva. Especialmente en el béisbol, donde lo hermoso del juego es el ritmo diario. Sin importar lo dolorosa que fue una derrota en la temporada regular, los jugadores saben que se pueden "desquitar" al día siguiente.

Existe un ambiente diferente con un Juego del Comodín. En un partido de nueve entradas, nueve meses de trabajo están en juego. Un mal lanzamiento, una falla defensiva y todo eso se puede venir abajo. Eso crea una presión que los jugadores nunca están acostumbrados a tener. Para los aficionados es excelente acción.

Mientras que el Juego del Comodín le ha dado a más equipos una oportunidad de competir, ha creado otro obstáculo en el camino hacia el Clásico de Otoño. De los 16 equipos que se han llevado el Comodín, apenas dos -- ambos en el 2014 -- han llegado a la Serie Mundial.

En las 10 campañas antes del 2012, en siete ocasiones al menos un Comodín llegó a la Serie Mundial. En el 2002, el Clásico de Otoño se jugó entre dos Comodines -- los Angelinos y Gigantes.

Es posible que esto también demuestre que el panorama general del béisbol ha cambiado bastante en las últimas dos décadas. El tamaño del presupuesto no es tan importante como lo era antes. Esta temporada, ninguna de las primeras nueve nóminas ni siquiera llegaron a la Serie de Campeonato. Esta Serie Mundial cuenta con las 16ta (Reales) y 21ra (Mets) nóminas.

Nueva York salió campeón por última vez en 1986 y los Reales en 1985. Desde entonces, hubo momentos en que ambos conjuntos se preguntaron si algún día volverían a competir.

Los Reales y los Mets son un tributo a una directiva inteligente, paciencia y desarrollo de jugadores. Son una muestra de que las cosas están avanzando bien: Ganar una división es muy importante.