Además de los atletas, los nuevos escenarios y el legado de las obras, los Juegos Olímpicos y Paralímpicos traerá también a miles de voluntarios para trabajar duro, como el ruso, Vladimir Alyabiev, que recorrió dos días desde Siberia a Rio. De acuerdo con Río 2016, sobre 50 mil contribuirán con los Juegos. “¿Quién viene de más lejos?”, bromeo Vladimir.

Por el número de personas y altos valores de alojamiento, el Comité creó en asociación con la arquidiócesis, el proyecto “Mi lugar en Río”, plataforma de colaboración que une a los voluntarios que necesitan hospedaje a precios asequibles. En la plataforma, ciudadanos, alojamientos y hoteles pueden registrarse y poner a disposición locales con o sin costo. Hasta el momento suman más de 4,000 vacantes.

Sin embargo, muchos voluntarios están todavía repensando sobre su llegada, ya que el programa no cumple con la demanda. Al darse cuenta de esto, después de encontrar una casa en Barra da Tijuca, zona oeste, donde se encuentra alojado con un grupo de peruanos, el también voluntario Anderson Soares, de Campo Grande, innovó para ayudar a los que todavía necesitan alojamiento: “Me puse en contacto con varias escuelas para cerrar una alianza que daría un lugar mayor para recibir más gente”, dice el brasileño de 23 años de edad, que llegó a un acuerdo con una escuela en Barra para abrigar a 100 voluntarios hasta el final de los Juegos. Para permanecer en el lugar, tendrán que pagar R$40 por día (US$12), sólo para la limpieza y el desayuno.

El sitio meulugarnorio.com.br cuenta con más de 5,000 voluntarios registrados. Pero a medida que nuevos huéspedes pueden representar entre uno y 90 habitaciones, la tendencia es que la demanda se cumplirá pronto. Ya que el tomó uniforme y la credencial, sólo irá a trabajar después del 4/8; el Comité está pidiendo su ayuda en los aeropuertos y otros lugares.

La cifra

93 de los voluntarios estarán en Río; de éstos, el 54.3 % actuará en Barra, el 16.4 % en el Maracaná, 13.3 % en Deodoro y el 8.9 % en Copacabana.

La frase

“Va a ser una gran “red de trabajo” para todos nosotros, y un enorme cambio cultural”. Anderson Soares, 23 años, voluntario de las olimpiadas.