Durante la primera parte de la presente campaña, Miguel Montero-en su primer año como receptor de los Cachorros-quiso contrarrestar una ola de negativismo entre la fanaticada del equipo cuando Chicago entró en un mini mal momento.

El venezolano puso mensajes positivos en su cuenta de Twitter (@miggymont26), con el hashtag #wearegood (nosotros somos buenos) para recordarles a todos que los Cachorros sí tenían mucho talento y que podían llegar lejos.

Fueron palabras acertadas, ya que Chicago, bajo el mando de Joe Maddon y con una fuerte camada de jóvenes de calidad, disputa la Serie de Campeonato de la Liga Nacional por primera vez desde el 2003.

Para Montero, el 2015 ha sido de muchas victorias, pero a la vez muchos ajustes. Después de ocho temporadas son los Diamondbacks, el caraqueño tuvo que acomodarse a un nuevo equipo por primera vez a nivel de Grandes Ligas al ser canjeado de Arizona a Chicago en el invierno del 2014-15.

"Ha sido bastante interesante. Hemos llegado hasta donde hemos llegado y obviamente he disfrutado ganar y todas esas cosas. En cuanto al año, ha sido bastante bueno".

Además de perderse casi un mes entre julio y agosto debido a una lesión en el pulgar izquierdo, Montero se vio en posición de ceder más tiempo de juego de lo acostumbrado, ante la presencia del veterano David Ross en las filas de los Cachorros. Sus 113 partidos disputados fueron la menor cantidad para el venezolano desde el 2010.

"Fue un poquito diferente para mí tal vez, en cuanto al tiempo de juego", reconoció el cátcher, que bateó .248 con porcentaje de embasarse de .345, slugging de .409, 15 jonrones y 53 empujadas en su primera campaña en el norte de Chicago. "Tal vez no jugué tanto como esperaba, pero son cosas que yo no controlo. Lo único que controlo es jugar cuando me mandan a jugar".

Otro ajuste fue aprender a manejar un nuevo cuerpo monticular, que incluye al mayor candidato al Premio Cy Young de la Liga Nacional este año, Jake Arrieta-a quien Montero recibió un sin hit ni carrera el 30 de agosto.

"Eso se aprendió bastante fácil, por el simple hecho de yo conocer la liga", afirmó Montero, de 32 años de edad. "Tuvieron esa confianza en mí. Obviamente, uno trata de aprender lo que los pitchers pueden hacer y no hacer. Para eso es el tiempo que tenemos en el Spring Training, para sentarnos a hablar para saber cuáles son sus ideas que tienen, qué están pensando. Eso le facilita más el trabajo a uno también".

Ahora, el fruto de todo ese trabajo y toda esa preparación se ha visto en el avance de los Cachorros a la segunda ronda de los playoffs.

"Emocionado, porque estamos a un paso de la Serie Mundial", expresó Montero, quien participa en su tercera postemporada de por vida (2007, 2011 con los Diamondbacks). "Creo que es el sueño de todos los jugadores. Pero todavía queda camino por recorrer. A seguir batallando, a seguir jugando el béisbol, a ver qué pasa".