Michael Malone aún espera, este año todavía, volver a ver a ese jugadore. Jusuf Nurkic prometía muchas alegrías a la parroquia de los Denver Nuggets la temporada pasada. Más allá de un carácter más petulante de lo quizás esperado para un rookie, quedó patente que el bosnio sabía jugar. Estética europea bajo los aros trasladada de manera efectiva a la NBA.

Nurkic ha estado aquejado por una lesión en la rodilla desde que se iniciara el curso, demorándose su recuperación más de lo esperado. Por fin, poco a poco vuelve a entrar en una rotación en la que ha sido otro cuasi compatriota suyo, Nikola Jokic, quien ha mantenido el tipo en la pintura desplazando del cinco inicial a jugadores como Joffrey Lauvergne o J.J. Hickson, este último directamente marginado al ostracismo.

Fuera de forma

En la agenda del coach, Michael Malone, está entregar las llaves de la botella al dúo europeo, pero para ello los necesita al 100%. Nurkic está ya a su disposición, pero su cuerpo no.

Tres minutos ante Memphis, ninguno ante Detroit y algo menos de siete ayer en la derrota ante Atlanta Hawks en la que fue capaz de anotar cuatro puntos. El sophomore aún está en fase de calentamiento, algo que no sorprende a su técnico, quien lo ve fuera de forma. “De ningún modo estoy sorprendido”, explica Malone para el Denver Post. “En los tres minutos que jugó ante Memphis cometió tres faltas. No se estaba moviendo demasiado bien. Le doy crédito. Está entrenando duro, tratando de volver. Es un joven competitivo”, afirma.

Cuestión de minutos. Mike está convencido de que esa es la clave para recuperar la mejor versión del Nurkic que marcó diferencias en 2015. “¿Puede salir y jugar de manera efectiva? ¿Puede ayudarnos a ganar un partido? Sé que cuando está en forma es más que capaz de hacer eso. Estoy deseando tener a ese Nurkic de vuelta”.

Nurkic, de sólo 21 años, fue autor de 6,9 puntos, 6,2 rebotes, 1,1 tapones y 0,8 robos la campaña pasada en apenas 18 minutos de juego.