Cada serpentinero sueña desde niño con lanzar en un Juego 7 de la Serie Mundial en el patio de su equipo, con las tribunas repletas de aficionados, a sabiendas de que el éxito suyo puede garantizar la tan anhelada victoria total para su organización.

No, no se juega aún la Serie Mundial del 2016, ni mucho menos es un séptimo encuentro. Pero para Max Scherzer es como si lo fuera, porque pudiera darles a los aficionados de los Nacionales de Washington una satisfacción que nunca han disfrutado: Gozar del privilegio de observar juegos en su casa de una Serie de Campeonato, a la cual nunca ha avanzado la novena de la Capital.

"Los aficionados se estaban volviendo locos desde el primer pitcheo y si eso ocurrió en el primer partido de la serie, imagino cómo van a estar esas tribunas para el Juego 5", proclamó entusiasmado Scherzer, abridor del jueves en el Nationals Park frente a los Dodgers de Los Angeles en un partido en el que el ganador se lo lleva todo y el perdedor se va a su casa.

Ganador del Premio Cy Young del Joven Circuito en el 2013 e incluido en el roster para el Juego de Estrellas en las cuatro temporadas más recientes, Scherzer presenta un registro de 4-4 con efectividad de 3.93 en la postemporada y ha protagonizado varios momentos brillantes a ese nivel de las Grandes Ligas.

En el 2011, en su primera serie de postemporada, tuvo efectividad de 1.23 frente a los Yankees de Nueva York en la Serie Divisional. En el 2012, limitó a los Bimbarderos del Bronx a una sola carrera en una apertura de 5.2 episodios en la Serie de Campeonato. En otras palabras, no es ajeno al éxito a la hora buena.
La clave para Scherzer en el Juego Cinco va a ser trabajar con sus envíos rompientes y su cambio de velocidad. En el primer juego estuvo tirando demasiados strikes temprano en la cuenta con su recta y eso es exactamente lo que estuvieron esperando los Dodgers.

Por supuesto, el dirigente de los Nacionales, Dusty Baker, está entusiasmado con la idea de que el Juego 5 será en Washington y con un ganador de 20 encuentros en su lomita con suficiente descanso entre asignaciones.

"Uno nunca se siente del todo cómodo hasta que el juego se termina, pero contamos con Max", analizó Baker. "Y disponemos del apoyo de nuestros aficionados. Por esto es que uno juega tan duro para tener la ventaja de ser local. Y este año se produce en un momento fructífero".

Con tanto énfasis puesto en el pitcheo de Scherzer, los Dodgers no pueden darse el lujo de descuidarse ante una ofensiva encabezada por Daniel Murphy, que remolcó 104 carreras en la temporada y batea .462 con seis impulsadas en la actual Serie Divisional. Cada vez que viene a consumir turno en casa, la fanaticada le grita a coro "MVP, MVP, MVP".

A lo mejor el palo clave, empero, lo pega un jovencito que ni remotamente figuraba ni en la organización de los Nacionales cuando intervinieron en sus dos postemporadas. Se trata del veloz jardinero central de 23 años de edad, Trea Turner, que parece que ni se inmuta, pese al calor de la batalla a un nivel tan importante.
"Si lo haces de otra manera, o todo lo tomas como si fuera una gran cosa, el juego se te acelera y todo se pone peor", es la filosofía de Turner. "A lo mejor tienes de 3-0 con tres ponches y el cuarto turno se convierte en el factor para que tu equipo gane o no. Necesitas olvidarte que te has ponchado tres veces".

La fanaticada de los Nacionales espera que su equipo en general no se ponche una tercera vez en sus aspiraciones de pasar a una Serie de Campeonato, luego de ser eliminados por los Cardenales de San Luis en la Serie Divisional del 2012 y los Gigantes de San Francisco a ese mismo nivel en el 2014.

Dato histórico: la franquicia de los Nacionales sí intervino una vez en la Serie de Campeonato (1981), pero entonces su equipo se llamaba Expos de Montreal. Sucumbieron aquella vez en un quinto juego al ser eliminados por los Dodgers 2-1, debido a gran pitcheo del zurdo mexicano Fernando Valenzuela y un jonronazo en el noveno episodio de Rick Monday. El guardabosque izquierdo de los Dodgers era Baker, sí, ese mismo, el hoy dirigente de los Nacionales. Valenzuela y Monday permanecen con la Tropa Blanquiazul detrás de los micrófonos.