Cuando uno se pone a hablar de cifras tan mareantes a veces resulta complicado situarse y saber realmente qué cantidades estamos manejando. Por lo que vamos a empezar desde abajo.

LeBron James cobrará esta temporada como jugador de los Cleveland Cavaliers casi 23 millones de dólares, y tiene una opción de jugador para la que viene de algo más de 24. Esto en lo deportivo, donde realmente es un fuera de serie y lleva una década en lo más alto de la más alta torre. Ahora adentrémonos en terreno publicitario; ese mundo donde entender el “porqué” es tan absurdo como divagar sobre el principio del universo y tratar de preguntarse el “cómo”.

En un par de párrafos os estaré hablando de Nike, de Maverick Carter y de un contrato vitalicio. Pero antes sigamos ascendiendo en la pirámide salarial.

Otros acuerdos multimillonarios

En el año 2013, Nike rechazó renovar sus derechos publicitarios sobre Stephen Curry por una (nimia) cantidad inferior a los 4 millones de dólares al año. En septiembre del año pasado, Under Armour saltaba a escena atando al base de Golden State por una suma que, aunque no se revelaron las cifras exactas, se conoce que fue muy superior.

En cuanto Kevin Durant, Nike sí que hizo los deberes aunque fuera a contrapelo. Under Armour, empeñada en hacerse grande en el mundo de baloncesto, le ofreció un contrato al As de los Thunder por una cifra que rondaba los 270 millones de dólares en un contrato de 10 años. Sabida la repercusión de Durantula, aquí Nike no vaciló e igualó la oferta.

El cheque más obsceno y reciente en este mundillo lo tenemos en la figura de James Harden y otra marca deportiva de las grandes, Adidas: 13 años y 200 millones de dólares a partir del 1 de octubre de 2015 fueron los extremos acordados.

Patrocinador vitalicio

Y tras ver las dimensiones económicas de las otras estrellas, pasamos al King, pues James también es el rey en lo que a contraprestaciones pecuniarias se refiere.

El pasado mes de diciembre se filtró que forward y Nike firmaron un acuerdo astronómico y sin fecha de caducidad.

Ayer, Maverick Carter, amigo y actual socio consejero del alero, dejó caer para la revista GQ, que ese contrato que se estimaba en un principio de unos 500 millones de dólares, podría estar ciertamente superando los 1.000 millones de euros (1 billón de dólares americanos) —durante la entrevista sonrió cuando sugirieron esa cantidad, y aunque no lo afirmó, sonrió e hizo un gesto de afirmación con la mano—.

“LeBron y yo hemos estado obsesionados con Nike desde que éramos niños”, confesaba Carter en la entrevista. “Después de haber construido con ellos un negocio global totalmente innovador, esto ha sido un sueño hecho realidad. LeBron está encantado de ser un chico de Nike de por vida”.

Aunque otras compañías firmaron acuerdos vitalicios en su momento con otros jugadores —Adidas con Derrick Rose o el futbolista David Beckham, y Reebok con Allen Iverson— Nike, en sus 44 años de historia, jamás había dado ese paso.

Desde sus primeros pasos

Nike y LeBron James comenzaron su relación profesional allá por de la lotería del draft 2003. Por entonces, debutaron juntos con 90 millones y 7 años de contrato, que fue la cifra más alta para un deportista en aquel momento. En 2010 decidieron extender su relación profesional nueve años más. En esa época James ya tenía su propia marca deportiva dentro de la cartera de Nike Basketball.

“Podemos confirmar que hemos acordado una relación de por vida con LeBron, lo que proporciona un valor significativo a nuestra empresa, a nuestra marca y nuestros accionistas”, dijo Nike en el mes de marzo a través de un comunicado. “Ya hemos construido un negocio firme con LeBron en los últimos 12 años y vemos potencial en esto para seguir creciendo durante su carrera como jugador y más allá”.

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