El serbio Novak Djokovic afronta la recta final para jugar Roland Garros, el último Grand Slam que falta en sus vitrinas, un torneo que afronta con una presión particular que el jugador vive “como un desafío”, según confiesa en una entrevista publicada ayer por el diario francés Le Figaro.

“Atravieso uno de los mejores años de mi carrera gracias a los resultados y tengo esta sensación particular de ser el favorito. La presión forma parte de este estatus particular. Con el tiempo he aprendido a vivir con ella y creo que es un privilegio que recompensa el trabajo efectuado”, aseguró el número uno del mundo.

“Aprecio esta presión, es un desafío. Y cuando logras superar ese desafío, eso te hace sentirte particularmente orgulloso”, aseguró el serbio.

A casi 29 años (los cumplirá en París el próximo domingo), Nole superará con toda seguridad en Roland Garros los 100 millones de dólares de ganancias en la pista, un récord, pero asegura que no son los bienes materiales los que forjan su ambición.

El jugador considera que ha logrado alcanzar “la madurez” como tenista y como persona y que eso se ha producido “gracias a la experiencia de los partidos de alto nivel”.

“Mi voluntad de ganar y mi desafío de mejorar para lograr mi objetivo me han llevado siempre a dar lo mejor de mi mismo en las pistas”, señaló el tenista.

Djokovic no teme que su dominio del circuito, pese a la derrota concedida el año pasado domingo en la final de Roma contra el británico Andy Murray, le lleve a hartar al público ansioso siempre de grandes rivalidades en la cumbre del tenis.