El sueño de todo jugador en la NBA es participar en una final y ganar el derecho a ser llamado campeón. Y esto es lo que a Kevin Love se le está escapando por segundo año consecutivo, un motivo más que válido para que el delantero de los Caballeros de Cleveland se sienta frustrado.

Love llegó a los Caballeros desde los Timberwolves de Minnesota a través de un canje antes del inicio de la pasada temporada, para formar junto con LeBrón James y Kyrie Irving un trío capaz de darle el primer título de campeones en un deporte profesional a Cleveland y con ello cumplir el anhelado sueño de conquistar una Final.

El sueño que parecía hacerse realidad para Love se vio truncado en el inicio de los pasados playoffs, tras dislocarse el hombro izquierdo en la serie de primera ronda ante los Celtics de Boston. Por esta lesión fue operado y tuvo que ver cómo su equipo perdía la final ante los Guerreros de Golden State, los mismos rivales que enfrentan este año en el mismo escenario.

Nuevamente, Love vuelve a enfrentar la pesadilla de tener que quedarse fuera de competencia tras sufrir una conmoción cerebral, luego de haber sido golpeado en la parte posterior de la cabeza en el segundo juego de la final, situación que lo dejó fuera del tercer duelo de la serie en la que su equipo, antes de la jornada de este miércoles, se encontraba debajo 2-0.

Cuando sus esfuerzos por convencer a la dirigencia del equipo de que se encontraba en condiciones de jugar, no rindieron frutos, Love dijo sentirse muy frustrado, mucho más aun cuando sus probabilidades de volver a cancha en el cuarto partido dependen de lo que determine el monitoreo que realiza la liga dentro de su protocolo para conmociones de este tipo.   

Lo más difícil para Love, quien promedia 11 puntos y 8 rebotes en los dos duelos de la final en los que ha tenido participación, es ver cómo el trabajo de todo un año se pierde sin poder hacer nada a pesar de sentirse con las condiciones para estar en juego, y probablemente, cuando su equipo más lo necesita.

Así las cosas, Love se enfrenta a la decepción y frustración ante la prueba que tiene por  delante.