El Ramadán acaba de empezar y muchos jugadores que este mes disputan la Eurocopa de fútbol en Francia se encuentran frente a un dilema de conciencia. Deben trazar un equilibrio entre la fe y la salud. Elegir entre el Corán y su rendimiento.

Durante el Ramadán, que comenzó el 6 de junio y culmina el 5 de julio, los musulmanes se abstienen de comer, beber y fumar desde el amanecer hasta el crepúsculo, tratándose de uno de los pilares del Islam.

El internacional francés Paul Pogba no dejó ninguna duda de la importancia que le da a esta etapa. "Deseo un buen Ramadán a todos mis hermanos y hermanas. Que Dios perdone nuestros pecados y escuche nuestras plegarias", fue el mensaje que publicó el jugador de 23 años en Instagram.

Pero al igual que en el Mundial de Brasil 2014, el centrocampista de la Juventus tampoco cumplirá esta vez con el ayuno, al igual que sus compañeros de equipo N'Golo Kante y Bacary Sagna. Ellos han acordado con la Federación francesa de fútbol que no ayunarán mientras Francia continúe en el torneo europeo, según informó el diario deportivo "L'Equipe".

Es indiscutible que el rendimiento de un futbolista profesional decae considerablemente sin suministro de energía, por lo que no podrán cumplir con uno de los pilares del Islam. "Las reservas de líquido y carbohidratos no se reponen en el tiempo que transcurre entre la salida y la puesta del sol", señala el especialista en deportes y nutrición Hans Braun.

"Un desgaste de energía de más de 60 minutos conlleva a una fuerte caída en el rendimiento", señala el especialista alemán. Recientemente, el seleccionado alemán Mesut Özil, musulmán practicante, también aclaró que no cumplirá con el ayuno mientras dispute la Eurocopa.

"El tiempo en verano es muy caluroso. Tenemos partidos y entrenamientos muy intensos. Para mí será imposible ayunar ahí", señaló. Su compañero en la selección Sami Khedira, de origen tunecino, es de la misma opinión.

"Necesitamos nuestra comida y también el líquido para poder estar al cien por ciento", dijo. Lo mismo se aplica a Emre Can y Shkodran Mustafi, los otros dos jugadores musulmanes en el equipo alemán.

Los atletas o personas que tienen que hacer trabajo físico duro a menudo no cumplen con el ayuno, pero las excepciones no existen. "En realidad, para ellos no hay ninguna excepción", afirma Talat Kamran, jefe de la mezquita Yavuz Sultan Selim, que trabaja junto con el Instituto para la Integración y el Diálogo Interreligioso en la ciudad alemana de Mannheim.

Sin embargo, el Corán se puede interpretar de varias maneras. Y así también lo hacen los jugadores. "Por ejemplo, si un atleta creyente tiene un partido importante le pedirá a Dios perdón y compensará los días de ayuno una vez que su profesión se lo permita", dijo Kamran.

Al menos, el delantero sueco Emir Kujovic ya anunció lo que hará apenas concluya su participación en la Eurocopa. "Cuando regrese a Suecia voy a recuperar" el ayuno, dijo el jugador de 27 años.

Desde 2010 existe incluso una dictamen jurídico religioso de la Universidad Al-Azhar de El Cairo que permite a los profesionales aplazar el ayuno, que había sido encargado por el Consejo Central de los Musulmanes en Alemania (ZMD), la Liga de Fútbol Alemana (DFL) y la Asociación Alemana de Fútbol (DFB).