“Las oportunidades son calvas y hay que tomarlas por los pelos”, así lo expresa un popular refrán y es lo que el dominicano Domingo Santana debe hacer con el chance que le brindan los Cerveceros de Milwaukee en el jardín derecho.

  Santana es un prometedor jardinero, porque los Cerveceros están dispuestos a cederle la titularidad en el prado derecho. El hecho de enviar a la estrella del conjunto Ryan Braun al jardín izquierdo, sumado al voto de confianza dado por el dirigente Craig Counsell, es una muestra de esto.

“Le daremos a Domingo (Santana) todas las oportunidades posibles en el jardín derecho”, dijo Counsell, antes del inicio de los campos de entrenamientos de Grandes Ligas.

El gigante de 6-5 de estatura, que llegó a los Cerveceros la pasada temporada desde los Astros de Houston, en un cambio que también involucró a su compatriota Carlos Gómez, debe superar un gran escollo en su juego para quedarse con este espacio en las Mayores. Se trata de la alta cantidad de ponches que recibe.  

En dos temporadas en las que ha visto acción en las Grandes Ligas, Santana ha participado en 58 partidos, tomando 177 turnos con 38 hits y 77 ponches, el doble más uno de los imparables que ha conectado, lo que muestra una evidente fragilidad en su intento por conectar el picheo de liga mayor.

Algo que debe alentar a los Cerveceros y a Santana es la mejoría mostrada en su producción tras recibir más tiempo de juego, tomando en cuenta que en 2014 cuando debutó con los Astros en seis juegos se fue de 17-0, con 14 ponches, mientras en 2015 tras participar en 52 encuentros (38 con los Cerveceros), disparó 28 inatrapables en 160 oportunidades, con ocho jonrones (seis de ellos con su equipo de la Liga Nacional) y 26 remolcadas, pero nuevamente con más del doble de ponches al registrar 63.

Mejorar su capacidad de hacer contacto es vital para que pueda mantenerse jugando a diario en esta temporada que se avecina en las Grandes Ligas.