La colocación de José Reyes en licencia pagada por un presunto delito de violencia doméstica abre una nueva etapa para Major League Baseball, el Sindicato de Peloteros de Grandes Ligas y los propios jugadores.

Hace un mes, en una actividad celebrada en la residencia del embajador de los Estados Unidos, el tema fue tratado por varios miembros del engranaje béisbolero, incluyendo la vicepresidenta de MLB, Kim NG, y el director del Síndicato, Tony Clark.

Estos dejaron claro en sus discursos que la violencia doméstica será perseguida y castigada. Agregue a eso las consecuencias judiciales que incluyen la posible deportación en el caso de los que caen en este feo delito en territorio de los Estados Unidos. Reyes, torpedero de los Rockies de Colorado, es el primero que cae en este nuevo sistema de castigos de las Grandes Ligas, pero ya varios peloteros dominicanos han visitado cortes norteamericanas por este problema mundial.

Este hecho es propicio para llamar a todos los hombres dominicanos a la reflexión sobre los males que acarrean las actitudes violentas para las familias.

Pero, por ser nuestra área, llamamos a los atletas a cuidarse un extra, ya que estas situaciones pueden afectar sus carreras sin importar lo exitosas o bien remuneradas que sean estas. Reyes, que posee una sólida carrera que incluye un título de bateo de la Liga Nacional (.337 en 2011) y cuatro presentaciones en el Juego de Estrellas, pone en juego parte de su salario de 22 millones de dólares para esta temporada, ya que la suspensión formal llegará sin disfrute de sueldo.

El movimiento impide a Reyes, de manera formal, presentarse a los campos de entrenamientos.

Esta debe ser una lección para todos los peloteros y atletas dominicanos. Aprender a manejar la ira, bajar el consumo de alcohol (si fuera el caso) y pensar en que representan a un equipo, una cuidad, a su país y a su familia en cada hecho positivo o negativo.

Lamentablemente, este problema va más allá de los deportes. Ojalá que todos aprendan.