A esta altura hace un año, el panorama no pintaba nada bien para Robinson Canó como jugador de renombre en las Grandes Ligas.

En la primera mitad del 2015, el dominicano bateó apenas .251 con porcentaje de embasarse de .290 y slugging de .370 por los Marineros. Canó lidiaba con unos fuertes dolores en el abdomen, lo cual afirma el veterano que le impidió usar la cadera para jalar la bola con fuerza.

Sin embargo, con todo y la molestia, el segunda base volvió a la normalidad en la segunda parte de la campaña, con promedio de .331, OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .926 y 15 jonrones.

En octubre, Canó fue operado por lo que se le diagnosticó como una "doble" hernia deportiva, se preparó fuerte en el invierno y llegó como un hombre nuevo a los entrenamientos de Seattle en febrero.

Los resultados no se han hecho esperar. En lo que va del 2016, Canó batea .313 con porcentaje de embasarse de .368, slugging de .555 (OPS de .923), 21 cuadrangulares (su total del año pasado) y 58 empujadas.

Canó, elegido por los fanáticos para ser titular en éste, su séptimo Juego de Estrellas, se siente renovado a sus 33 años de edad.

"Ha sido algo grande comenzar la temporada de esta manera. Como digo yo, venir de atrás para adelante", expresó el oriundo de San Pedro de Macorís, quien entre los intermedistas de la Liga Americana es superado en WAR ofensivo sólo por el venezolano José Altuve (según FanGraphs.com). "No sabía cómo iba a reaccionar mi cuerpo, pero gracias a Dios todo ha salido bien. El que comienza bien, termina bien".

A esta altura de la temporada, con la producción que ha tenido hasta ahora, se le nota el alivio a quien se encuentra en la tercera campaña de un contrato de 10 años y US$240 millones con los Marineros.

"Es diferente cuando tú, por ejemplo el año pasado, tienes un mal comienzo y tienes que apretar al doble para tener una buena segunda mitad", expresó Canó. "Ya por lo menos tengo los números que tuve todo el año pasado ahora es un 'más', ya que tú sabes que todavía falta la segunda mitad completa".

Y claro, ese alivio también se debe a la salud que Canó ha mantenido desde la cirugía en octubre pasado.

"Estar operado y tener esa mentalidad de, '¿Cómo va a ser?', prepararte fuerte y ver esas condiciones que puedes tener en la primera mitad luego de todo lo que tuve que hacer el año pasado, es una bendición".

En lo personal Canó se encuentra muy bien. A nivel colectivo, el quisqueyano no forma parte de un equipo de postemporada desde el 2012, su penúltima campaña con los Yankees. Los Marineros dieron señales de vida durante los primeros dos meses del 2016, antes de ser superados en el Oeste de la Liga Americana por los Rangers y los Astros. Claro, la ausencia del as venezolano Félix Hernández ha sido un factor en su contra, pero Canó aún le guarda esperanzas al equipo de Seattle.

"Terminamos (la primera mitad) sobre .500 (45-44), que es algo muy importante para nosotros", manifestó. "Vamos a ver cómo nos va en la segunda mitad, a ver si nos ponemos más cerca para seguir en la pelea".