En diciembre del 2013, los Marineros otorgaron el contrato más grande en la historia de la franquicia al firmar al segunda base dominicano Robinson Canó por 10 años y US$240 millones. Un año después, ficharon por cuatro años y US$57 millones al jardinero/bateador designado quisqueyano Nelson Cruz.

A largo plazo, ambas contrataciones conllevan enormes riegos, ya que Canó tendrá 40 años de edad cuando se venza su convenio, mientras que Cruz tendrá 38 cuando expire el suyo. Pero ahora mismo, ambas adquisiciones le están rindiendo dividendos a la novena de Seattle, tanto en el terreno como en el clubhouse.

Canó y Cruz encabezan a los Marineros con 19 y 16 jonrones esta temporada, respectivamente, y también son los líderes del club en carreras impulsadas; Canó lleva 53 remolcadas y Cruz 46.

De su parte, Canó ha regresado fuerte- incluso forma parte de las conversaciones sobre el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana -- luego de verse entorpecido en el 2015 por una doble hernia deportiva y problemas estomacales causados por un parásito. Dichos males incidieron en que el oriundo de San Pedro de Macorís, cuyo promedio de por vida es de .307, bateara apenas .287 el año pasado y no fuera convocado al Juego de Estrellas luego de haber sido seleccionado en cinco temporadas consecutivas.

Ahora mismo, Canó tiene promedio .301 y, el viernes por la noche, impuso un nuevo récord de la Liga Americana de jonrones de una segunda base al conectar su número 247 como intermedista.

"[Cuando estás] saludable, puedes jugar como sabes jugar", dijo Canó. "Tener limitaciones como el año pasado, preocupaciones en tu cabeza - ¿Cómo mejorar tu estómago? ¿Cómo vas a lidiar con una hernia? - fue algo bien difícil para mí".

De su parte, Cruz se encuentra en una etapa de su carrera en la que la mayoría de los jugadores va en declive. Pero en lugar de ello, el dominicano ha ido en acenso desde el 2014, cuando finalizó con 40 cuadrangulares y 108 remolcadas en su y única temporada con los Orioles. El año pasado, el oriundo de Las Matas de Santa Cruz fijó una marca personal al terminar la campaña con 44 cuadrangulares.

La carrera de Cruz pudo haber tomado un rumbo muy distinto en el 2013, cuando el veterano fue suspendido por 50 juegos a raíz del caso Biogénesis. El siguiente invierno, Cruz demoró en firmar con Baltimore, en parte porque había recibido una oferta calificada de Texas que obligaba al club que lo firmara a cederles una selección en el draft amateur a los Rangers.

"Lo importante para mí es la salud y tener la oportunidad de jugar unos 160, 150 partidos", manifestó Cruz. "Esa es mi meta. Al final del año, los números van a ser lo que tienen que ser".

El coach de bateo de los Marineros, el ex bateador designado de Seattle Edgar Martínez, señala que trabajar con Cruz y Canó es fácil, dada la entrega de ambos y lo bien que los dos se conocen a sí mismos.

"Su mecánica es muy simple", dijo el boricua con respecto a Cruz. "Se conoce muy bien a sí mismo. Se mantiene fiel a su programa y a su preparación.

"Robbie también se conoce muy bien a sí mismo", agregó Martínez. "Trabaja muy duro. Se prepara bien. Tiene una rutina que le está dando resultados y está saludable.

"Es por eso que esos dos muchachos son tan consistentes".

Según el manager de Seattle, Scott Servais, quien se encuentra en su primera temporada al mando de club, el valor de Canó y Cruz va mucho más allá del trueno que aportan.

"Muy talentosos, primero que nada", dijo el capataz, quien también fuera parte íntegra del ascenso de Cruz como bateador durante el tiempo de ambos en la organización de Texas. "Son los líderes de nuestro equipo, sin duda, dado que juegan a diario y por la manera profesional en que se comportan. Da gusto verlos asumir el rol de líderes. Lo que hacen en el terreno habla por sí mismo, pero lo que hacen por el equipo, al elevar a los jugadores que los rodean a su nivel, ha sido muy importante para nosotros".