La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, aseguró que Río de Janeiro celebrará en agosto próximo los “mejores Juegos (Olímpicos) del mundo”, pese a la crisis desatada por la posibilidad de que sea sometida a un juicio político.

“Hemos trabajado mucho. Están listas las estructuras, estadios, la seguridad” y “hasta creo que nos anticipamos”, apuntó en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, en alusión a que la mayoría de las obras ya están concluidas.

Rousseff destacó que el Gobierno planificó todo con “cuidado para que haya un legado de infraestructura” y de instalaciones deportivas que, una vez que concluyan los Juegos Olímpicos, “le darán soporte a todos los atletas” del país.

De ese modo, la mandataria aseguró que Brasil ganará “tanto dentro de los estadios como fuera” y que ese “legado” beneficiará a los atletas, pero también a toda la población de Río de Janeiro.

Pese al optimismo de Rousseff, la crisis política puso en duda quién estará en la presidencia de Brasil en las ceremonias de apertura y clausura  de los Olímpicos de Río 2016.