Stephen Curry no está dispuesto a regalar su condición de jugador más valioso y mucho menos su corona de campeón de la NBA: eso es  lo que ha demostrado en sus primeros cuatro partidos de la temporada.

Sin importar que los aspirantes se llamen LeBron James, Kevin Durant, Anthony Davis, James Harden, o cualquier otro que surja, el líder de los Warriors de Golden State dejó un mensaje claro en su actuación: tendrán que arrebatarle de las manos lo que ha conseguido.

En cuatro partidos (sin contar el enfrentamiento de este miércoles ante los Clippers), promedia 37 puntos, 5.0 rebotes y 6.3 asistencias en 32 minutos por encuentro. Dentro de este desempeño anotó 40 o más puntos en dos partidos, ambos ante los Pelícanos de New Orleans, incluido uno de 53 unidades.

En estas victorias superó a los al equipo de Davis y también al Harden, quien se autoproclamó el mejor jugador de la liga.
 

Curry está lanzando para un 59% en tiros de campo y ha sido un francotirador letal desde la línea de tres puntos al encestar 25 de 47 intentos, válido para un 48%. Igualmente, desde la línea de tiradas libres ha estado impecable, anotando 28 de 29 oportunidades, para un magnífico 96%.

Con esta gran actuación conquistó el premio al Jugador de la Semana en la Conferencia del Oeste. Ha mantenido a su equipo invicto y el nivel de sus compañeros se ha conservado, a pesar del gran desempeño individual que ha alcanzado en estos primeros compromisos. Curry ha salido a la cancha a defender su corona y quien la desee tendrá que detenerlo.