Rara vez la NBA deja impune cualquier acto que considere inapropiado. Su brazo ejecutor llega lejos, bastante más de lo que se remite a lo ocurrido estrictamente en el parqué.

Tal es el caso del ataque de ego que sufrió Matt Barnes el pasado mes de octubre y que le empujó a aventurarse en la carretera en busca de Derek Fisher, la nueva pareja de su ex-mujer, Gloria Govan, y explicarle de forma poco diplomática lo que opinaba de dicha relación.

La NBA, tras realizar las pesquisas pertinentes, ha tomado una decisión. Adrian Wojnarowski, de Yahoo! Sports, nos revela la sentencia: dos partidos de suspensión.

Este castigo, de carácter leve, puede entenderse desde que la liga norteamericana ha catalogado los hechos como de violencia doméstica, y por ello la sanción no es mayor. Fisher, cuyo grado de respuesta a la agresión de Barnes cambia según las fuentes, no ha recibido suspensión alguna y ha quedado impune.

Aún no ha trascendido cuando empezará a aplicarse esta inhabilitación y qué dos choques se perderá el jugador de los Memphis Grizzlies.