Cuando elaboré en 2013,  junto a Ambiorix Vidal, el especial de televisión “Dominicanas en el Deporte”, coincidimos en que Teresa Durán merecía un espacio especial en la entrega y así fue: tratamos a la mejor baloncestista de la historia del país como una de las grandes atletas de nuestra historia.

Y no es para menos. El dominio de Durán durante más de dos décadas, sus destacadas participaciones en la selección nacional, sus exitosas jornadas como refuerzo en distintos puntos del continente y la seriedad con que entró a la cancha en cada ocasión, hacen de Teresa una atleta de estirpe, un ejemplar de esos que se encuentran pocas veces.   

Teresa fue inmortalizada por sus actuaciones como jugadores, pero lo que está haciendo como propulsora va a dejar una huella tan profunda como la que estampó con sus dribleos y canastas.

Durán trabaja a diario en su barriada Guachupita. Hace patria desde lo que sabe, enseñar baloncesto a niñas, niños y adolescentes de ambos géneros.

Es un ejemplo del atleta que devuelve lo que ha recibido con trabajo, sin titulares para conseguir prebendas, trabajando en favor de la juventud de un barrio en el que sobran los vicios y faltan las oportunidades. Como en la mayoría de nuestros barrios.

Ayer llegó la agradable noticia de que Teresa dirigirá a Huellas del Siglo (Cristo Rey) en el torneo de baloncesto del Distrito Nacional. El evento que comienza el 18 de febrero próximo, se prestigia con la presencia de la directora de la oficina de Género y Deportes del Miderec.

Este es sin dudas el trabajo de más envergadura que ha tenido una mujer al frente de un colectivo masculino en el país. Es un triunfo del deporte sobre otro flagelo de la sociedad: la violencia de género con sus terribles feminicidios recibió un golpe con este anuncio.

Hoy le toca a Teresa hacer patria desde su lugar de trabajo predilecto: la cancha de baloncesto. Recuerdo que hace un tiempo, Teresa me confesó en un reportaje para la versión televisiva de Tour Deportivo que su padre le negó el permiso la primera vez que dijo en la casa que jugaría baloncesto.

Pero el hombre se ablandó y permitió al país disfrutar de un talento que no se paseó por la WNBA solo porque esta no existía entonces. Brindemos por Teresa, por este triunfo sobre las diferencias y por el deporte que lo puede todo.

A estas cosas nos referimos al pedir apoyo e inversión para el deporte dominicano.