Un tribunal federal de apelaciones determinó hoy que el mariscal de campo de los Patriots de Nueva Inglaterra, Tom Brady, debe cumplir su suspensión de cuatro partidos que le impuso la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) por su participación en el escándalo de los balones desinflados.

La decisión anula la de un juez inferior y le da la razón a la liga en la pelea legal contra el Sindicato de Jugadores de la NFL (NFLPA por sus siglas en inglés).

El tribunal de apelaciones de segundo circuito emitió su decisión este lunes en New York.

Las apelación resolvió la decisión de septiembre del juez Richard Berman en contra de la liga, permitiendo que Brady eludiera temporalmente su suspensión y que le permitió jugar los 16 partidos de la temporada regular y llevar a los Patriots al Super Bowl 50 que perdieron ante los Broncos de Denver.

La decisión, que fue tomada por un panel de tres jueces, podría poner fin al debate legal sobre el escándalo que provocó que durante meses aficionados del fútbol americano discutieran sobre la presión del aire en los balones y la reputación de uno de los equipos más importantes de la liga.

También es probable que se inicie una nueva ola de debates sobre qué papel, en caso de tenerlo, desempeñó el mariscal de campo y estrella de la NFL al utilizar balones inflados por debajo de los requerimientos durante el partido del Campeonato de la Conferencia Americana (AFC) en enero del 2015.

El comisionado de la NFL, Roger Goodell, insistió que la suspensión era merecida, y que el tenía autoridad para haberla impuesto.

Al entrar en vigor de nuevo la suspensión de Brady, el pasador estelar de los Patriots se perderá los primeros cuatro partidos de la temporada regular que su equipo tendrá que disputar contra los Cardenales de Arizona, los Dolphins de Miami, los Texans de Houston y los Bills de Buffalo.

Hasta el momento ni Brady ni los Patriots han hecho ningún comentario sobre la decisión del panel federal de apelaciones.