¿Recuerdas un grupo de más de 30 mujeres vestidas de color naranja que fueron expulsadas del estadio Soccer City de Johannesburgo durante el partido Holanda-Dinamarca? Esta noticia dio la vuelta al mundo y sucedió en Sudáfrica 2010, cuando la organización del evento notó que eran parte de una campaña publicitaria de la marca holandesa de cerveza Bavaria, siendo Budweiser patrocinador oficial del Mundial de Fútbol. Precisamente, a esto se refiere el término “Ambush Marketing” o Márquetin de Emboscada. Es promocionar tu marca en un evento sin haber pagado los derechos, o dicho en buen dominicano: “colarse”.

Esto ocurre cuando una empresa no patrocinadora coloca publicidad en los alrededores de la instalación donde se está celebrando el evento, regala productos, gorras, camisetas, inflables, así como cualquier otro artículo promocional. También se dan casos en que se usan boletas de entradas en promociones dirigidas a la audiencia sin permiso del organizador del evento. Lo peor de todo, es que el organizador hasta “agradece” que la marca que emite el concurso por la radio o por las redes sociales, esté promocionando su evento, cuando en realidad lo que hace es beneficiarse de un espectáculo del cual no tiene, ni ha pagado derechos publicitarios.

En República Dominicana no hemos visto aun un gran evento deportivo en el que se identifique que de manera estratégica, una marca realizó una acción de ambush; sin embargo es muy común ver a cualquier fanático con algún artículo promocional de empresas que son competencias de la que tiene la licencia dentro del evento por descuido de la organización.

Sobre todo en nuestros eventos deportivos de liga podemos ver con facilidad personas con una camisa, gorra, sombrilla o cualquier artículo promocional de un banco o telefónica (por poner unos ejemplos) que no sea patrocinador del evento deportivo, ni del equipo que es home club. Es algo totalmente natural y nadie en los accesos al estadio o cancha lo restringe. No creo que en nuestro país se trate de una acción de ambush premeditada, sino más bien algún fanático despistado que decidió vestir hoy aquella pieza de su  preferencia. Así que como el personal del evento no tiene idea que es responsable de velar por ello, todo el mundo sea bienvenido al recinto.

Por tanto, estimados organizadores de eventos, cuidemos a nuestros patrocinadores. Establezcamos políticas que los protejan. Vigilemos muy bien las marcas que acceden a nuestra instalación. Que el ambush como estrategia de pequeñas empresas, llegue cuando descubran que es una acción de promoción (de ética cuestionable, por cierto), pero que no siga ocasionalmente ocurriendo como hoy en día,  sin que nadie se de cuenta y por no tener un estricto cuidado en los accesos y un mayor respeto a las marcas que sí pagaron su derecho. Si tus patrocinadores apostaron por ti, cuida celosamente su inversión.