El olimpismo dominicano vio resuelto uno de sus problemas esenciales con la inauguración ayer del Albergue Olímpico. La construcción que incluye más de 100 habitaciones es ideal como centro para bases de entrenamientos.

También ayudará a abaratar costos a las instituciones deportivas que reciban delegaciones extranjeras. Se trata de una especie de hotel con nada que envidiar a recintos que cuestan el doble.

Hacer planes de concentración para eventos internacionales será más viable. La influencia del albergue se habrá de notar en un mejor control de selecciones nacionales que estén en ruta a un gran evento a celebrarse en el país o en el extranjero.

Esta era una seria necesidad, especialmente para federaciones con alta representatividad en las provincias.

Tal y como lo expuso Luisín Mejía en su discurso de ayer este albergue deberá erigirse “en un centro de trabajo multidisciplinario donde la aplicación de la ciencia y la innovación tecnológica de forma constante van en función del perfeccionamiento deportivo”.

El Presidente Danilo Medina hizo un excelente aporte al deporte nacional, uno de esos tangibles, de los que queda en la memoria colectiva. También es valiosa la entrega del club Rafael Barias, el pulmón deportivo y cultural de Villacom. Sin clubes los barrios mueren.

El reto ahora es para el Comité Olímpico Dominicano, las federaciones, atletas y todo el movimiento deportivo. El Albergue Olímpico debe ser cuidado, considerado, valorado.

Esta instalación debe ser auto gestionada y para ello se necesita que produzca los recursos que la echen a andar y propicien su mantenimiento. Ya lo dijo Luisín: “hoy no fío, mañana sí”.