Mano de hierro y brazo usurero. La NBA se viste de ‘Cobrador del Frac’ a la mínima ocasión. Una vez metida la pata no hay forma de evitar la rascada de bolsillo.

No negamos que hay ciertos comentarios que se pueden o deben evitar, pero no es menos cierto que, quizá, un mayor grado de comprensión no estaría de más; especialmente cuando en el fragor del primer choque de Playoffs, a un entrenador le preguntan por cómo está viendo el partido. Calentarse y decir lo que uno piensa puede salir muy caro, y ninguna posterior rectificación lo  salvará del sablazo.

Una multa bondadosa

“Probablemente merecía ser multado por ser yo mismo”, ha dicho un resignado Stan Van Gundy a MLive. “Es mucho dinero, no es un simple tirón de orejas. Un tirón de orejas habría sido una reprimenda. Ponerme una amonestación o una carta de censura en mi expediente. No, esto ha sido un castigo”.

Al menos, el técnico de los Pistons se consuela con la finalidad de su generosa contribución. “Va [la multa] a caridad, lo que es bueno. Yo apoyo más organizaciones de este tipo. No sé con cual lo hago en esta ocasión, pero estoy feliz de hacerlo”.