Wander Mateo llegó al 2016 con muchos puntos acumulados en su ruta hacia los Juegos Olímpicos. El judoka dominicano no se confió hasta que esta semana se oficializó su pase a Río de Janeiro 2016.

“La clasificación es complicada. Son cuatro años acumulando puntos para el ranking. El pasado año fue genial con buenos resultados y para este año iba más suave por los puntos logrados, pero no podía dormirme”, explicó Mateo, quien compite en menos 66 kilogramos.

Durante el 2015, Mateo fue segundo en el Campeonato Panamericano de Edmonton, tercero en los Abiertos Continentales de Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay) y ocupó el quinto lugar en el de Santiago de Chile.

Antes, Mateo ganó el oro en el Torneo Internacional de Barcelona, en febrero del 2014. “Este evento tenía categoría de abierto mundial y tuve ocho o nueve combates. Fue un día estresante pero valió la pena”, relató el nativo de San Juan de la Maguana. Durante el 2013, también ganó oro en los Juegos Bolivarianos (Perú) y la Copa Panamericana de San José, Costa Rica.

En su provincia natal, Mateo se desarrolló bajo la tutela de Dulce María Piña, inmortal del deporte dominicano y una de las grandes judokas de la historia del país.

“Dulce María es como mi madre. Siempre me peleaba para que trabajara duro y la rutina era lo misma que encontré aquí al llegar a la Selección Nacional. Levantarse a las 5, entrenar dos horas, ir a la escuela y luego entrenar otra vez en la tarde”, relató. “Cuando llegué a la selección ya era una forma de vida y me pude ajustar al ritmo de trabajo”.

En la actualidad, estudia educación física en el ISFODODSU. Es el clasificado 19 de la delegación dominicana para Río, entre los atletas individuales.