Soñar es el primer paso para llegar a nuestras metas. Eso lo pudo comprobar Wander Mateo, quien pasó del sueño a la realidad, al convertirse en el primer judoca dominicano que participa en unos Juegos Olímpicos, cuando salió a competir el pasado 7 de agosto en Río de Janeiro.

“Me sentí muy bien, fue algo que desde pequeño ya lo tenía en mente y lo soñaba, se me hizo realidad y disfruté mi escenario”, dijo Mateo sobre su experiencia en suelo brasileño.

La primera experiencia del judo dominicano en este evento tuvo puntuaciones sobresalientes. Mateo ganó sus dos primeros combates y perdió los dos siguientes, el último por el repechaje por la medalla de bronce, concluyendo en el séptimo lugar al nivel general en la categoría de los 66 kilogramos.

“Yo quería traer la medalla a Republica Dominicana, tenía todo el deseo y peleé con gallardía; no se pudo y me quedé en el repechaje del bronce, pero todo el deseo lo tuve y me siento bien, el camino esta abierto y ya sé cómo llegar”, expresó el judoca sobre su participación.

En su conversación con Metro, Mateo también habló de los elementos que le faltaron para alcanzar un mejor resultado y de lo que aprendió tras participar en las competencias en los Juegos de Río.

“Faltaron algunos detallitos, algunas mañas que el tiempo te da. Gracias a Dios esa experiencia la tomamos y pudimos ver cómo se maneja el arbitraje y los demás elementos que son de importancia en una competencia a estos niveles”, dijo Mateo, quien además expresó que aquí todo el que compite va a dar lo mejor por lograr la victoria.

“A ese nivel, todo el mundo tiene un deseo inmenso de ganar, nadie se cansa, todo el mundo quiere ganar, es una guerra a muerte. A veces hay atletas que no se detienen, todo el tiempo están atacando, pero uno con corazón y gallardía los enfrenta”, dijo el histórico judoca, quien explicó las razones por las cuales recibió un gran respaldo del público que estaba presente en el pabellón mientras competía.

“Ellos vieron a un atleta de un país tan pequeño como el nuestro, mostrando tanto potencial, que atrajo el carisma y la simpatía del público. También yo he ido varias veces a Brasil, por lo que soy cercano a ese público, que como americano me respaldó en todo momento, a un nivel que llegue a sentirme en casa. Es decir, que ese respaldo se convirtió junto al de más de diez  millones de dominicanos en el impulso que necesitaba para dar lo mejor”.

Camino a tomar después de Río
Antes de llegar al país, tras finalizar su participación en los Juegos Olímpicos, Mateo, tiene en programa el plan de trabajo que desarrollará durante los próximos años, todo con la vista puesta en Tokio.

“Ahora tengo un mes de descanso activo, en el cual estaré desarrollando una planificación que me hizo el entrenador y luego de esto vendría a entrenar para el año próximo, teniendo como primera meta los Juegos Bolivarianos. Para el 2018, entrar a los Juegos Centroamericanos; luego los Panamericanos, y nuevamente los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020”, reveló Mateo.

Para alcanzar esta meta, Mateo se mantendrá entrenando en Europa durante los próximos cuatro años, según la planificación, con el propósito de que los atletas de esta disciplina puedan mantenerse compitiendo en los diferentes torneos que se desarrollan en ese continente y con ello puedan colocarse al nivel de los mejores del mundo.

“Será algo difícil, pero ya nuestra preparación será diferente. Habrá un equipo de judo diferente, donde los atletas tendremos roces permanentes con exponentes de gran nivel, por lo que la cara del judo dominicano cambiará”, expresó Wander. Él espera poder desarrollar esta preparación con la ayuda de Federación Dominicana de Judo, del programa Creso, del Comité Olímpico Dominicano, del Ministerio de Deportes y del Comité Olímpico Internacional.

Desarrollo del judo dominicano
Wander también se refirió al talento que existe en el judo del país, con miras al próximo ciclo olímpico, talento con el cual según su criterio hay que contar.
“Aquí hay talento, hay muchachos como Robert Florentino, Edison Del Orbe y Lewis Medina, entre otros, que van subiendo con un potencial, que ya para el próximo ciclo hay que contar con ellos”.

Influencia de Dulce María Piña
La mayoría de los atletas tienen un referente en el cual se inspiran para seguir sus pasos y hasta llegar a superarlos. En el caso de Wander su parámetro lo fue la inmortal del deporte dominicano Dulce María Piña, quien dominó esta disciplina deportiva por más de diez años y quien fue parte vital para que Mateo descubriera su amor y pasión por esta disciplina deportiva, al ser la primera entrenadora que tuvo en su natal San Juan de la Maguana.

“Ella (Dulce María) fue una parte de la motivación en lo que fue mi inicio en el judo, siempre dándome consejos y todavía hoy en día dándome mis cocotazos cuando hago las cosas mal. Ella me quiere como un hijo y yo como una madre a ella; siempre mantengo ese respeto hacia ella ante todo”.

Apoyo familiar
El respaldo familiar es un aspecto único para cualquier atleta, sin importar la disciplina que practique. Para Wander, como hijo y como padre de una niña de seis años y de un niño de cuatro, contar con ese apoyo ha sido lo más impórtate en su carrera.

“Mi Madre (Criseida Ramírez) ha sido muy importante en este camino, en mi vida deportiva, porque me ha apoyado, no a un cien por ciento, sino a un doscientos por ciento y eso es algo que se agradece. Igual mis hijos (Darismel y Wander David), quienes siempre están al tanto de la actuación de su padre”, dijo.

En esa labor de padre, Mateo ha descubierto lo importante de mantener su imagen y de ser un modelo para quienes lo siguen. “El pequeño me expresó que quiere ser igual que su papá, por lo que hay que andar fino, para ser un buen ejemplo a seguir”.