Stan Van Gundy sabía que podía ser un partido en el que Kentavious Caldwell-Pope fuera clave, y el técnico se equivocó muy poco en su análisis preparatorio.

El base aprobó con nota bastante alto su examen frente a Stephen Curry, anotando 20 puntos y guiando a los suyos a la victoria por 113-95 ante los Warriors.

“Sabemos que somos capaces de vencer a cualquiera”, dijo Van Gundy al término del choque. “La diferencia entre equipos como Golden State, San Antonio o Cleveland y donde estamos nosotros ahora mismo supone que tengas que hacer partidos como el de hoy noche tras noche. Y ése es nuestro desafío”.

Andre Drummond atraparía 21 rebotes y anotaría 14 tantos, mientras que Reggie Jackson se iría hasta los 20 puntos, y es que los Pistons llegaron a tener hasta seis jugadores con cifras dobles de cara al aro, por los tres de Golden State.

¿Récord de los Bulls?

Justo se ha llegado al ecuador de la temporada regular para unos Warriors que, con el resultado de anoche, suman su segunda derrota en tres partidos, algo que parecía una quimera que pudiera darse.

A estas alturas, tanto los Bulls de la campaña 1996/97 como los Lakers de la 71/72 tenían un balance una victoria mejor (38-3) que el que tienen ahora los de Oakland (37-4).

Ni Curry y sus 38 puntos, 16 de ellos en el tercer cuarto, fueron suficientes para detener el impulso ofensivo de los locales. En su apoyo, Klay Thompson también intentó evitar el naufragio, pero sus 24 puntos tampoco sirvieron; como mucho menos lo hizo Draymond Green, desdibujado durante toda la noche.

“Llevamos diciendo todo el año que da igual donde vayamos, que cada equipo va a hacer su mejor esfuerzo para ganarnos”, intentó explicar Luke Walton. “Fue una gran noche con toda esa multitud, un lleno total, la retirada del dorsal de Wallace… Vinieron a por nosotros. Y en esta liga si no estás dispuesto a luchar, te vas a quedar a un lado“.