Es casi natural para la población dominicana observar que las aulas de las universidades están compuestas mayormente de mujeres. Sin embargo, en la inserción en el mercado laboral la situación da un giro de 180 grados.

A pesar de que las féminas se perfilan con mejor preparación en el ámbito profesional, y en ocasiones, con más experiencia en las áreas que desempeñan, las empresas optan por elegir hombres para cubrir vacantes.

Así lo demuestran los datos obtenidos de un informe estadístico realizado por el Observatorio de Mercado Laboral Dominicano, desde el año 2000 hasta febrero del 2014, en el que se muestran las características ocupacionales de la ciudadanía por población total, sexo, edad, nivel educativo formal, zona de residencia, nacionalidad, jefatura de hogar y por regiones.

El boletín, que aparece publicado en la página web del Ministerio de Trabajo, resalta que en febrero de 2014 la cantidad de hombres ocupados ascendía a dos millones 689 mil 625 mientras que en el mismo período, solo un millón 529 mil 500 mujeres tenían un puesto de trabajo, lo que significa una diferencia de un millón 160 mil 125.

El departamento de Cuentas Nacionales y Estadísticas Económicas del Banco Central también publicó un informe sobre los indicadores de mercado de trabajo por género, el cual refleja la calamitosa situación de la mujer en el ámbito laboral. 

La desocupación ampliada en las mujeres para el año 2014 era de 23.1% frente a un 8.7 que ocupaban los hombres.

Ganan menos
Además, en los casos en que están empleadas, las féminas devengan menos salarios que los masculinos, incluso por realizar el mismo trabajo.

Así lo afirma el informe “El  progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016” de la agencia ONU Mujeres, dado a conocer por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), en el que se destaca que la mujer dominicana devenga un 18.6% menos en los ingresos salariales que el hombre.

La antropóloga social Tahira Vargas dijo que los hombres devengan mejores salarios por una cuestión de machismo, como los hombres no tienen la presión social que tienen las mujeres, “porque no tienen que pedir permisos para cumplir con las obligaciones propias de las madres, sino que se entiende que se dedican a tiempo completo al trabajo”.

Factores que influyen
Según expertos en recursos humanos y reclutamiento de personal las causas van más allá de la profesionalidad que pueda demostrar el trabajador; las empresas analizan las ventajas y desventajas que implica emplear a mujeres. 

Es bien sabido que, además de laborar, las mujeres son madres, esposas y amas de casa; los reclutadores saben que en algún momento, durante el desempeño de la función, estas tendrán que ausentarse para asistir a una reunión del colegio de los hijos, llevarlos a las citas médicas o en casos mayores, pedir licencias pre y post-parto, lo que significa que la entidad empleadora tendrá que contratar un suplente y el pago de los honorarios aumentaría el doble.

Vargas explica que “el tema de la desocupación en nuestro país tiene mucho que ver con el manejo de una cultura patriarcal en la que se minusvalora la capacidad de la mujer; muchos empleadores prefieren, en una competencia de igual entre hombres y mujeres capacitados, emplear a hombres por todos los prejuicios que tienen en relación con las licencias médicas que tienen que darle a la mujer, el embarazo, sobre todo mujeres en edades fértiles”.

“Hay determinadas ocupaciones en las que se prefiere al hombre, sobre todo las posiciones que están vinculadas a algún tipo de esfuerzo, a trabajos más intensos en cantidad de horas y además por la visión de que el ejercicio de poder, en puestos gerenciales. sobre todo, se mira desde una perspectiva masculina”.

Destaca que es una discriminación a la mujer, “es una sociedad donde el poder ha estado siempre dominado por los hombres y se asocia el ejercicio del poder con la masculinidad, la verticalidad, la rectitud, en fin, una visión más autoritaria del poder, contraria a la mujer que suelen verla con un perfil más blando y permisivo”.