Funciones: Iván Mejía destacó que 7 Mujeres está en cartelera desde el jueves 4 de agosto hasta el domingo 14, a las 8:30 de la noche, y los domingo a las 7:00. Las entradas están a la venta en la boletería del Teatro Nacional. Costo: RD$600.
 

Funciones: Iván Mejía destacó que 7 Mujeres está en cartelera desde el jueves 4 de agosto hasta el domingo 14, a las 8:30 de la noche, y los domingo a las 7:00. Las entradas están a la venta en la boletería del Teatro Nacional. Costo: RD$600.  

En las sociedades antiguas y contemporáneas, el teatro tiene una significativa importancia porque es un medio que transmite emociones; a la vez que permite interpretar miedos, sensaciones, dudas, inquietudes, bien sea de historias reales o ficticias.

Estos sentimientos prevalecen en la comedia 7 Mujeres, porque sus autores, los mexicanos Humberto Robles y Juan Ríos Cantú, tomaron elementos de la realidad de sus protagonistas para deformarla, transformarla, reformarla y convertirla en comedia.

¿Qué elemento diferenciador la hace atractiva? Que les da voz a las mujeres a través de un argumento basado en hechos reales. “Es una crítica a la familia de la actualidad porque muestra las diferentes problemáticas y la falta de comunicación que existe en una familia disfuncional. Pero también hace una denuncia a la presión social sobre los patrones de conducta que debe tener la mujer”, afirmó Iván Mejía, director de esta pieza teatral que tendrá funciones del 4 al 14 de agosto, en la Sala Ravelo del Teatro Nacional.

Según explicó Mejía, la historia abre una caja de pandora de la cual surgen diferentes visiones del matrimonio y del amor. Precisamente, el día de la boda de Lora, uno de los días más importantes de su vida porque se unirá al hombre de su vida, a ella le asalta una duda: Casarse o no casarse.

“En un mundo cambiante en el que las relaciones se vuelven -cada vez más-, un producto con fecha de caducidad y las emociones se actualizan como si fueran una aplicación de computadora o de celular, el papel de la mujer toma otras vertientes y la libertad se convierte en una posibilidad”, manifestó Iván Mejía.

Dijo que después de su éxito en Argentina, California y México, esta obra llega por primera vez a República Dominicana de la mano de Improvisus Academy. En los créditos se destacan los nombres de Antonio Coronado e Ismael Almonte, en la producción general; Lina Hopelman, en la escenografía y Ernesto López, en el diseño de luces.

Elenco de generaciones

El elenco está compuesto por Yanela Hernández, Rosa Aurora López, Katyuska Licairac, Johanny García, Chabela Estrella de Bisonó, Susy Aquino Gautreau, Elizabeth Chahín y Patricio León, como actor invitado. “Quisimos buscar actrices de carácter, dispuestas a trabajar en un buen producto, mujeres que se arriesgaran a trabajar comedia, que vinieran de diferentes escuelas, nacionales e internacionales”, explicó Mejía.

“La química actoral es importante y necesitábamos eso en nuestra obra; después de evaluar a más de 50 actrices de manera privada, llegamos a la conclusión de que las siete que elegimos eran y son la elección perfecta. Se les convocó de forma individual para plantearles el texto y nuestra puesta en escena y aceptaron”, agregó el director de la pieza teatral.

Asímismo, indicó que la obra involucra a una familia de mujeres que cuentan sus sueños, ideales, donde a veces coinciden, chocan o se ignoran y dan paso a situaciones cómicas e insospechadas. Pero también dejan al descubierto que en toda mujer hay una guerrera. “Ciertamente, esta comedia es una crítica a nuestros conflictos socioculturales, a la importancia de la comunicación intrafamiliar y la superación de la mujer”.

Estas mujeres son siete estandartes de lo que significa el poder femenino de nuestros días, amplía Mejía. “En un monólogo interior perfectamente exteriorizado, cada una de estas mujeres hablan sin inhibiciones ni tapujos, frente a sí mismas, diciéndose cosas que han estado guardadas por mucho tiempo, contando sus historias, sus sueños, miedos, obsesiones y sus ideales en una especie de coro griego a veces caótico, a veces simbólico”, manifestó Mejía.

Vidas distintas e iguales

En relación con los personajes, sostuvo que cada uno tiene su historia real, su momento de conexión con el público: la abuela Renata, la de la experiencia, sin pelos en la lengua y dispuesta a decir lo que piensa; la madre Norma, una mujer de carácter fuerte y muy plástica que sufre la traición de su exesposo.

Continúan Margarita, la hermana mayor, la sufrida, la hipocondríaca, a la que critican por no casarse, y Lola, la novia, el reflejo de lo que es la mujer de hoy en día, la que espera todo lo bueno de un hombre, la que sueña, la que desea superarse, además de ser la maestra de yoga más importante del país.

Siguen Sol, la hermana menor, el reflejo de la juventud distraída, metida de afondo en las redes, en el mundo del Internet; Bianca, la mejor amiga de Lola, sinónimo de confusión y de no saber qué hacer, y Pamela, la organizadora de bodas, que representa a esas mujeres que no se cansan de sufrir, llevando tres matrimonios a la basura.  

Diálogos sin censuras

El director de esta obra sostiene que en esta pieza teatral, la mujer tiene la potestad de decir lo que quiera, sin censuras, sin pelos en la lengua, sin esos miedos que por años ha tenido, tomando en cuenta las diferencias de edades de los personajes, desde la abuela  hasta la nieta menor, con puntos de vista tan similares, pero expuestas a distintas formas de expresarlos.

Para su realización y exposición al público, Iván Mejía dijo que el equipo comenzó con lecturas de mesa, “luego seguimos con el análisis del texto, las características de los personajes, proceso que duró dos semanas; luego pasaron a la etapa de montar la planta de movimiento, después ver el personaje, buscar el subtexto, el pre texto, la semiótica del discurso, las emociones, las intenciones, las formas de interpretación y luego limpieza y detalles. “Todo nos tomó dos meses y medio”, cuenta.