Hay mujeres con las que crecimos viéndolas brillar en el escenario. Esas que de niñas lograban iluminarnos la mirada y generar el sentimiento de admiración. Así es Adalgisa, una mujer que sin importar el dolor que siente su cuerpo por su condición de la fibromialgia, sigue bailando y cantando hasta el cansancio en cada presentación.

Es actriz y cantante, un ser de lucha y perseverancia a quien todos llaman “mamá”. No tan solo sus cuatro hijos: así lo enuncia cada fan, cada dominicano que se la cruza en el mercado y cada persona que ha sentido, de una forma u otra, su solidaridad.

En esta primera edición especial de madres, era indudable no elegirla. Ella, quien es ejemplo de mujer, artista y dominicana, es, antes que cualquier papel que señale la sociedad, una madre orgullosa que quiere ser recordada por su entrega y transparencia.

Para muchos fue una sorpresa verte en el elenco de La familia Reyna (que sale el 2 de junio en todos los cines). ¿Qué representa para ti en esta etapa de la vida y de tu carrera hacer una película de este relieve?

Fue volver a retomar el cine, y hacerlo con una película de tanto peso, para mí ha sido sumamente interesante.  Es una experiencia muy especial en mi vida por el contenido, por quien la escribió, (Carlos Quezada que lo amaba mucho); la dirección. Todo el que tuvo que ver con la película, un grupo de jóvenes talentosos, tan entregados, con una disciplina extraordinaria –todo eso me llenó de orgullo.

Su productor, Danilo Reynoso, me contó que no solo fuiste un talento, sino que te involucraste en demasía en el tema de locación y demás. ¿Por qué?

Las cosas que hago, las hago muy apasionada. Desde que leí el libreto me encantó, me gustó mucho la historia y el peso de mi personaje en la historia. Y, sobre todo, porque quería antes de comenzar a rodar, ver cuál iba a ser mi casa, el entorno, y empezar a amar esa casa y a la gente que vivía en los alrededores. Me hice realmente dueña de esa casa. El plan era lograr de la manera más orgánica posible mi papel. No hay efectos de lágrimas, es una historia muy sentida, con escenas muy fuertes, incluso de catarsis.

Un grupo muy selecto ha sido el que ha visto esta película antes del estreno oficial, pero si un público de “a pie” quisiese saber lo más importante de este papel que encarnaste, ¿qué sería?

Para mí es la madre que está en cualquier lugar de cualquier estatus, es la madre que tiene que ser el equilibrio de una familia. Eso es lo que somos las madres: las dadoras de todo. Cuando ves que un hijo no está por el camino correcto, no es que esa madre quiera más a ese hijo, es la forma humana de querer proteger al que es más vulnerable.

En La familia Reyna damos el mensaje de la unidad familiar, de que no importa por los momentos que una familia pase, hay que estar unidos. También, el ejemplo de ese hijo que encarnó Danilo Reynoso, que cuando David Maler (mi otro hijo en la película) toma otro rumbo, él puede asumir la responsabilidad del hogar y seguir hacia adelante en el sentido económico y espiritual.

Me imagino que te lo han preguntado cientos de veces. Pero, ¿en qué se parece a la Adalgisa de la vida real este papel de Doña Sarah?

Gracias a Dios he tenido unos hijos maravillosos. Héctor Aníbal y Ansel no me han dado dolor de cabeza (risas), pero creo que me parezco en la ternura, la responsabilidad y la fuerza espiritual que una madre les enseña a sus hijos. Todas las madres vamos a estar representadas en este papel.

Imposible no preguntar. Te conocemos como ¡la artista! ¿Qué caracteriza a la Adalgisa madre?

Soy una ama de casa, de las que están pendientes de todo. De las que van al súper mercado, las que viven inventando platos en la cocina. La abuela que deja lo que haya que dejar para estar feliz con sus nietos y hasta con el perrito (risas). Vivo muy pendiente de mis hijos. Soy una mamá gallina, obviamente dejando que cada quien tenga su libertad de ser.

Y en esa faceta de madre, ¿qué te hace sentir ver a tus hijos realizados profesionalmente?

Estoy muy orgullosa. Mis hijos son lo mejor que tengo. Héctor Aníbal es muy buen profesional (soy su fan número uno), pero también es muy buen padre y muy buen esposo. Por ende, ha sido un buen hijo.

Héctor es muy atento, no hay día que no me llame y no me tenga al pendiente de sus cosas. Tenemos una conexión especial, por el hecho de ser ambos artistas. Ha sido para mí un ejemplo de joven, por su responsabilidad, y es una de las cosas que me enorgullecen de él. Igual con Alina, que ha sido la sorpresa para nosotros, ya que después de que estudió Comunicación Social, hace stand-up comedy. ¡El arte está por todos lados! Un día me dijo que quería estudiar guion y se fue a Chicago. Ahora está ella misma haciendo sus rutinas y le va muy bien. Por otro lado, Gina canta hermoso, es un ser muy noble y dulce.

Estudió Administración Hotelera. De hecho, fue gerente de varios hoteles y ahora está en la parte privada. Y Ansel, que es el pequeño, se fue a estudiar cine para Francia, es hijo de mi esposo, pero lo siento mío también. Su madre me dice que somos “co-madres” (risas). Cada cual tiene un temperamento diferente y cada cual me enriquece. Ellos cuatro representan lo mismo: son mis cuatro hijos.

¿Cuál ha sido el aprendizaje más grande que te han dado ellos?

Aprendo mucho de ellos (risas). Por ejemplo, Alina tiene una forma tan especial de ver la vida y cualquier duda acudo a ella. Igual con todos, siempre  les pido su opinión porque están más avanzados que yo en muchísimas cosas. Para mí es un privilegio preguntarles y mis decisiones siempre son guiadas por sus comentarios.

¿Hubieses querido hacer algo diferente con ellos?

No, pienso que nosotros los padres debemos dejar que nuestros hijos tengan sus propios sueños. Hector Aníbal comenzó la universidad pero su arte era su sueño y no podía decirle que no lo hiciera, porque yo lo hice. Cada cual en mi casa eligió lo que quería hacer. Lo que sí hay que pedirles a los hijos es que en lo que hagan sean, sino el número uno, al ladito de los mejores.

En 2013 salió a la luz tu condición de padecer fibromialgia. ¿Cómo lo llevas en el día a día?

La gente pensó que fue en 2013, pero en realidad desde los cinco años la padezco. Siempre recuerdo tener mucho dolor, pero pensaba que era normal. Lo que sí me enseñó fue a hacer una mujer de mucha fortaleza; a veces recibo llamadas de personas que la padecen y las aconsejo. Es una enfermedad que no se ve, se padece. Soy una mujer de mucha fe y lo que siempre he pensado es que hay personas en situaciones más difíciles. La fibromialgia es muy dolorosa y en 2013 lo dije, porque se estaba vinculando y diciendo otras cosas peores. El dolor no me ha parado el trabajo, cada vez que me llaman voy (risas).

Se ha visto una imagen tuya en los medios de una persona muy solidaria. Ayudas a personas con esta enfermedad y has estado vinculada con causas sociales de niños con Síndrome de Down y más. ¿Qué te motiva?

Nosotros formamos una fundación que en estos momentos está paralizada, pero recibo llamadas hasta de personas de Alemania con fibromialgia y estoy el tiempo que tenga que estar, porque lo importante es aconsejarlas sobre la alimentación y demás. O simplemente darles fortaleza, que muchos vivimos así y seguimos felices y haciendo una vida normal. Desde pequeña mi mayor enseñanza fue amar al prójimo como a ti mismo, y eso es una de las cosas que todos debemos hacer. Por eso siempre estaré en las tropas que me necesiten.

En algún momento de estos años, ¿te cruzó por la mente irte a otra orquesta distinta a la “440”?

La fidelidad es lo más importante. En estos momentos no estoy girando, pero para mí ser fiel y ser amigo vale más que cualquier otra cosa.

¿Qué canción nunca puede faltar en tu vehículo?

Depende (risas). Me encanta Juan Luis, obvio. El nuevo disco lo pongo completo, la música de alabanza me gusta mucho, así como el jazz. Soy muy ecléctica.

Ahora que Héctor vuelve con “Transfusión”, ¿hay planes musicales junto a él?

Si me lo pide, claro que sí.
 
¿Con cuál  canción te identificas más?

Hay una canción que me fascina, “A todo pulmón”, porque siento que se parece mucho a mí por la fortaleza que he tenido siempre.

¿Qué te hace sentir cuando personas de mi generación se identifican con tu carrera?

Es algo que siempre lo valoro y me emociono con ello. No hay lugar donde vaya que no me demuestren cariño o que me digan que oran mucho por mí. Es muy lindo sentir ese cariño. Me confieso amante a los abrazos y una sonrisa cuesta muy poco y le cambia la vida a cualquiera. Es mi temperamento ser así y me siento “ageneracional”. Hay que tener reciprocidad, porque mi mayor reconocimiento es el cariño que recibo de la gente.

No te puedo dejar ir sin que me cuentes de los planes para los próximos meses…

Me han enviado algunos guiones y tengo propuestas para fin de año y comienzo del otro.

¿Nombres, productores?

Aún no los puedo mencionar, pero son películas de mucho contenido.

¿Te inclinas por esta temática de cine menos comercial?

Siempre es bueno que las películas dejen un mensaje. Y eso lo puede lograr una comedia y en todo drama hay algo de humor. Nueva yol fue una película extraordinaria, por ejemplo. Cuando me envían un guion lo leo y leo, hasta encontrar un personaje con el que me identifique. Porque aunque un actor debe diversificarse, también debe ser orgánico lo que hace.

¿Y en la parte musical?

Me propusieron un proyecto, una canción que posiblemente este año salga a la luz. Es un corte romántico, con un ritmo contagioso y fusionándolo con algún instrumento clásico.

¿Qué quieres recuerden tus nietos de ti?

Como una mujer agradecida. Que amó la vida, siempre fue sincera y que todo lo que hizo lo hizo con amor. (Esto lo dijo entre lágrimas). Nunca he tenido poses y ante todo soy madre. De hecho, todo el mundo me llama “mamá”.

¿Antes que todo, madre?

Asumí el rol de madre desde pequeña, porque mi madre tuvo dificultades y me tocó ayudar con mis hermanos. Hasta mi propia madre me decía que yo era su mamá. Ella siempre me decía que era todo para ella y mis hermanos me siguen diciendo mamá. Es una gran responsabilidad emocional, pero es un sentir hermoso. Esas cosas son las que me llevaré.