Desde la Platea Norte, asiento 4 de la fila J del Estadio Olímpico narraremos el concierto de Alejandro Sanz, “Sirope”.  Iniciamos destacando el ánimo con que mujeres y hombres, empezaron a poblar este lugar que ha sido testigo de muchos, y grandes, eventos.

Previo a su salida formal, lo hizo Covi Quintana, a las a las 8:44 p.m., quien dijo sentirse muy feliz de cantar –por primera vez ante tanto público-. Con estas palabras con amuleto de buena suerte y con su guitarra en mano cantó  los temas: “Contigo quiero todo”, “Ojalá”, “Bésame suavecito”, siendo éste el más aplaudido.

Tras una pausa de ocho minutos, en las pantallas apareció el mensaje “Yo de pequeño tenía un sueño”… y con el sonido de nuestro contagioso merengue, los músicos de Sanz subieron uno a uno al escenario con una alegría más que desbordante.

El último de la fila fue el cantante español, quien marcó el signo de la cruz dos veces sobre su rostro y su cuerpo. De inmediato, el escenario estalló en aplausos. Sin duda, todos esperaban con ansias la presentación del artista español con mayor número de premios Grammy: 19 latinos y tres estadounidenses.

Comenzó por el final

El guión de este concierto evadió lo común. Por lo general, en la parte final los músicos se juntan para agradecer la receptividad del público. Esta fue vez, este ritual marcó la apertura de esta grata experiencia musical.

A las 9:09 p.m., Alejandro Sanz -vestido con camisa negra y jeans-; no hizo esperar a sus  fans, y comenzó el concierto interpretando temas de su reciente álbum, siendo el primogénito de la noche  “Sirope”, el cual da nombre a esta gira que terminó en suelo dominicano.  “Muchas gracias a toda República Dominicana, es un honor, un placer estar con ustedes. Adoro este calor que me derrite”, dijo el cantante al saludar al público dominicano que le sigue desde hace 25 años cuando formalizó su carrera; también a la generación joven que se ha enamorado de sus temas y su auténtica forma romántica de cantar.

Con este aplauso generacional –que en ocasiones no le dejaba escuchar su voz-; y con la complicidad de su guitarra, Alejandro Sanz empezó a cantar su manantial de éxitos: “Te he buscado en un millón de auroras”, “Quisiera ser”, el cual fue acompañado con un escenario que visualizaba al planeta “Saturno”.

Letras, mensajes y conciencia

Esta mágica noche continuó: “La música no se toca”, durante la cual dijo “Dios escogió el lenguaje de la, música para comunicarnos”.  La ovación llegó a su punto culmine cuando interpretó el medly o popurrí  de “Amiga mía”, “Mi soledad y yo” y “Ella”, cantadas a dúo con dos de sus coristas.

A las 9:56 p.m., cantó “Corazón partió”, su insignia que ha dado la vuelta al mundo. Para su sorpresa, el público la entonó a capela. La canción concluyó con un efecto sonoro de los latidos del corazón.

El repertorio continuó con: “Soy jardinero”, “Camino De Rosas”, “Zombie a la intemperie”, y continuó hablando con su público “Bueno, ahora quiero invitar a Sara a cantar conmigo esta canción”. Se trataba de “Looking for Paradise”, en el cual nueva vez invitó a Sara Devine, su corista de Nueva York para que le hiciera dúo. La artista se “robó el show”, al dejar más que demostrado el talento vocal que tiene.

 “No es lo mismo”, tema que fue grabado en 2003, sigue siendo una protesta a la desigualdad social, las falsas promesas que hacen los gobernantes; pero a la vez envía el mensaje contundente de que los ciudadanos del mundo no somos objetos, y que por ende, no estamos en venta. Su interpretación en este momento que vive el país y el mundo fue muy acertado.

En el intermedio de esta canción, presentó su equipo de musical, quienes demostraron sus dotes, al igual que la química que hay en este equipo musical., y agradeció a todas las personas que hicieron posible que él estuviera cantando en el país presentando su repertorio de éxitos.

A las 10:31 p.m., el cantante amagó por irse del escenario, pero el público no se lo permitió. Lo ovación fue grande que regresó al  escenario con sonrisa pícara, diciendo “gracias a ustedes por venir”.

En este último eslabón del concierto cantó a piano “Como dos extraños”, Sabes tú lo que es amor”, y salió del escenario media hora después “Pisando fuerte”, y con el compromiso de regresar pronto para seguir endulzando a su público dominicano.

“República dónde pongo yo todo esto que siento”., dijo Sanz muy emocionado.    

A mejorar

- La ubicación de la prensa. Es importante que los organizadores no olviden que la prensa  asiste a los conciertos a trabajar, por ende, debe ocupar espacios que les permitan hacer una cobertura fidedigna.

- La señalética. El Estadio Olímpico carece de las identificaciones en las puertas de acceso. Por eso, es muy normal que al final de los conciertos, las personas salgan sin saber hacia dónde dirigirse.