¿Cuál es la diferencia entre este filme y tus expectativas?

—Margot: Alguien nos dijo que se han hecho 48 versiones de Tarzán, pero no se ha hecho una de acción en vivo en muchos años. Hacerla es menos intimidante porque siento que la audiencia está lista para una nueva versión. La que yo reconozco más es la versión animada de Disney, y, obviamente, esta es muy diferente. Al leer el guion y llegar a su final, sentí que era una aventura épica, con una historia de amor llena de corazón, comedia y acción, con un una idea central muy inteligente y tomando lugar en un tiempo muy interesante en la historia del mundo.

¿Qué te hace tan audaz?

—Margot: Hay muchas cosas que me aterrorizan. Realmente, no soy completamente audaz. Sin embargo, Jane, mi personaje, está muy dispuesta a enfrentar el peligro. Ella conoce el ambiente, el terreno y la gente, y por eso es que no tiene miedo. También reconoce que su esposo estaba haciendo todo lo posible por regresar a ella, y eso la ayuda. En la vida real, me asustan las ruedas de prensa (entre risas). Las cosas físicas no me asustan, sino lo emocional.

¿Por qué elegiste el rol?

—Alexander:  Lo que más me encantó del guion es que es divertido cuando tomas un personaje tan icónico y del cual todos tienen una idea en su cabeza de cómo debe ser y sorprendes a todos mientras eres fiel a su origen. El filme comienza en Londres y no presenta al típico Tarzán en taparrabos, sino a un hombre sofisticado. Fue muy divertido, como actor, explorar eso. El personaje siente que es su obligación regresar a la selva, y su legado es convertirse en el próximo señor de Greystoke, pero el animal vive justo bajo su piel, y fue muy divertido explorarlo.

¿Cuándo y cómo es que sale ese lado de él?

—Alexander: Creo que es algo a lo que todos nos podemos relacionar, la dualidad del ser humano y, en lo profundo, ser animal a la misma vez.

¿Cuál de las versiones anteriores de Tarzán es tu favorita?

—Alexander: Aunque tomaron lugar antes de mi tiempo, mi introducción al personaje de Tarzán fue a través de las versiones de Johnny Weissmuller, porque mi padre las amaba y yo las veía cuando niño. Mi primera memoria de Tarzán fue al ver esos filmes con mi padre. Y crecí en los 80, así que recuerdo la versión de Greystoke con Christopher Lambert. Esa fue la última película de Tarzán de acción en vivo y tomó lugar hace más de 30 años.
 
¿Qué me puedes decir sobre el problema de que Tarzán se mostraba anteriormente como el salvador blanco en contra del imperialismo?

—Alexander: Al ver los filmes anteriores y leer las novelas originales, se notan muy arcaicos en la forma que describen a los nativos. Era un tiempo diferente, y esas obras se aprecian por lo que eran. Pero hay que hacer algo completamente diferente hoy en día. No se puede hacer un filme de un hombre blanco que llega a la selva y salva a todos los nativos. Por eso amo el filme, porque muestra lo que ocurrió en el Congo durante el reinado de Leopoldo, el genocidio, cómo asesinaban a los elefantes por su marfil y los daños contra la naturaleza, que son cosas con las que estamos lidiando hoy en día.

¿Qué piensas sobre los roles de las mujeres en las películas?

—Margot: Creo que están mejorando. Creo que la gente al fin está reconociendo que la mitad de las ventas de los boletos provienen de las mujeres. Y si no crean los tipos de roles en los que las mujeres se pueden identificar, entonces ellas no van a disfrutar de esas películas, y si no disfrutan de ellas, no van a vender boletos.

Entiendo que la industria está respondiendo a esto muy positivamente, y, cuando me envían guiones, aunque se nota que los personajes femeninos no son tan complejos como los masculinos, veo que están abiertos a trabajar en los roles femeninos y escuchan las ideas que uno ofrece.
 
Anteriormente, habías indicado que no te gustaba tanto la actuación, pero, luego de True Blood y ahora Tarzán, estás en demanda. ¿Cuál es tu perspectiva hacia la actuación ahora?

—Alexander: Suena más dramático de lo que era. Yo era un actor niño en Hollywood, pero no como es hoy en día. No tenía un agente ni head shots. Mi padre era actor y a los 7 años terminé en una película de uno de sus amigos. Hasta los 13, trabajé en par de proyectos durante las vacaciones de la escuela. A los 13, hice un filme que atrajo mucha atención en Suecia. Y no era ser actor lo que me molestaba, sino la atención. Los 13 años es una edad muy difícil para ser famoso. Así que me “retiré” y no actúe por ocho años. A los 21, traté diferentes cosas para ver qué hacer con mi vida, pero era malísimo en todo.  Consideré la arquitectura, por la creatividad, pero alguien me abrió los ojos a que era básicamente matemática, por lo que decidí que no
era para mí.

¿Cómo lidias con ser una celebridad ahora?

—Alexander: Cuando regresé a la actuación, fui a una universidad en Nueva York y traté de tomarlo de otra forma. Antes, si alguien se me quedaba mirando, o me reconocía, o quería un autógrafo, me hacía paranoico, y lo único que quería era que nadie me reconociera. Y ahora, como adulto, amo trabajar en estos proyectos. Me divierto mucho e invierto tiempo y energía, y es muy genial cuando toca a alguien. Si alguien me dice: ‘Vi tu película y me encantó. Eso vale mucho para mí. Ahora lo veo como un elogio’.

La cita

“El personaje siente que es su obligación regresar a la selva, y su legado es convertirse en el próximo señor de Greystoke, pero el animal vive justo bajo su piel, y fue muy divertido explorarlo”. Alexander Skarsgard, actor.