Antoine Fuqua aprendió acerca de los Westerns a través de su abuela. Ella solía verlos todos: Shane, Duel in the Sun y los legendarios de John Ford, como La diligencia y The Searchers.

El género llevaba mucho tiempo muerto cuando Fuqua se convirtió en un director. Es por eso que le ha tomado 11 películas –incluyendo Training Day, Olympus Has Fallen y The Equalizer– para  poder hacer la propia. Cuando lo hizo, se puso a rehacer uno de los clásicos: Su versión de Los siete magníficos con Denzel Washington como el líder de un grupo diverso de pícaros que están de acuerdo en salvar a un pueblo de un diabólico capturador de tierra (Peter Sarsgaard). También es la película más bonita que jamás haya hecho, más o menos: Es la primera película PG-13 para el director al que le gustan las películas de clasificación R. No es que no haya un montón de disparos y muertes (en su mayoría sin sangre).

Fuqua nos habla de cómo hacer Los siete magníficos lo hizo sentirse como un niño otra vez, de no querer que ésta fuera una película R y, por supuesto, la caca de caballo.

Cuéntame acerca de crecer con Westerns.

Yo era sólo un niño que amaba los Westerns. Aún los amo. Incluso me encanta el sonido de los Westerns: las botas sobre la madera, el viento que sopla. Me encanta todo ese espacio abierto y la idea de la frontera, sin  lugar donde esconderse, excepto detrás de lo que eres.

En los viejos días, los actores de Hollywood estabanacostumbrados a ponerse el disfraz de vaquero. Ahora es muy raro. ¿Cómo lo tomó tu reparto?

A ellos les encantó. No logran hacerlo con mucha frecuencia, poder ponerse ese traje: el sombrero de vaquero, las botas, las pistolas al lado. Podías ver el niño que se asomaba en todos. Se sentaban en el porche algunos días cuando el sol se ponía. Eran niños grandes, de repente. Se estaban riendo, pasando un buen rato, con excepción de mí, el director. Yo estaba tratando de encontrar la manera de vencerle al sol antes de que se pusiera.

No debe ser fácil dirigir caballos.

Sí, porque no saben que están en una película [Risas]. Y no les importa. Ellos hacen lo que quieren hacer. Cualquier cosa es el cuarto de baño para ellos. Levantan su cola y son como, “A la mi*rda con esto”. Y uno dice, “Está bien, ¿podemos conseguir a alguien que limpie esto?” [Risas] Pero son difíciles. Teníamos explosiones y disparos, lo que no era bueno para ellos en absoluto. Ellos querían ir en otra dirección.

Incluso como director debes haberte divertido recreando todas esas viejas metáforas Western.

Uno trata de hacer que sean propias, [y] al mismo tiempo, el niño tiene que salir. Tienes la oportunidad de hacer uno de esos momentos que te hacen sonreír, como cuando el tipo se para fuera del salón y las puertas de vaivén crujen, el sonido de sus pasos, el pianista. Esas imágenes icónicas te hacen nostálgico de esas películas. Y es divertido hacerlas. Tuve que pellizcarme y decir, “Estoy haciendo una película Western”. Tienes que recordar que no debes tomartelo tan seriamente, para poder pasarlo bien. Es probable que nunca tengas la oportunidad de hacerlo de nuevo.

Hay una larga lista de vaqueros negros en Westerns, yendo hacia atrás de vuelta a Woody Strode en El sargento negro de 1960, o Jim Brown, Fred Thompson, Cleavon Little ...

Mucha gente ni siquiera sabe acerca de ellos. Mis hijos no saben acerca de los vaqueros negros. Es una cosa totalmente nueva para ellos. Pero Denzel es sólo un gran actor. Él supera el color. Y es genial que sea un hombre “de color”, porque los niños pequeños pueden ver algo diferente.

Él no es el único: Tienes un héroe chino, un héroe mexicano, un héroe nativo americano.

Sí, y Haley, la mujer, que se involucra en la lucha. Es bueno poder hacer eso. Ella no es simplemente una damisela en apuros. Puede coger un arma y hacer eso también. Creo que el Oeste era así de todos modos. Uno tenía que ser duro para vivir en la frontera. Estas personas vinieron de todas partes del mundo para estar aquí. Nadie de América es un nativo americano [Risas].

Todo el mundo viene de algún otro lugar. ¿Cómo puede el Oeste verse de una sola manera? Era más diverso de lo que pensamos, debido a la foto que Hollywood estaba pintando en el momento, que se basaba en el prejuicio. Cuando veías a alguien de color o un asiático, estaban trabajando en los ferrocarriles o como sirvientes. Pero tienes a gente como Bass Reeves, que era un mariscal americano y un hombre negro. Eso nunca ha sido representado. Pero no me puse a hacer una declaración. Sólo quería los chicos más cool en la película, que representan el mundo en que vivimos.

Esta es tu primera película PG-13. ¿Fue extrañamente difícil para ti?

No fue fácil [Risas]. Pero quería hacerlo. Quería que la gente más joven pudieran ver una película Western. No quería ser egoísta e incluir sangre y gore. Sino los niños más pequeños no lo pueden ir a ver. La gente dice que los Westerns son difíciles de vender, pero si esto funciona es sólo otra vía para el entretenimiento.

Me preguntaba sobre la voz que hace Vincent D’Onofrio, el más corpulento y el más extraño de los Siete, que es casi un falsete como si estuviera cantando. ¿Te dijo que iba a hacer eso?

Me preguntó si quería escucharlo. Le dije que no quería saber hasta que rodáramos la introducción del personaje. Yo quería que fuera algo fresco para mí. Si no me gustaba, simplemente le diría que no me gustó. Siempre le doy a los actores espacio para crear. Quiero que la actuación tenga la misma sensación para mí como lo tiene para el público.

Bueno, eres también un miembro del público, de cierto modo.

Sí, ¡yo soy el primero que lo ve! Cuando oí [a D’Onofrio], me reí. Le dije: “Seguro, haremos eso”.