Benedict Wong, tranquilamente –muy tranquilamente– roba un pedazo de Doctor Strange. Interpreta a Wong, un severo, intimidante, guardián de la biblioteca de libros místicos de Kamar-Taj, la sede de la legión de los buenos hechiceros. Wong estuvo en el cómic original de Marvel, lanzado en 1963, referente a un neurocirujano estadounidense (interpretado en la película por Benedict Cumberbatch) quien se convierte en un mago poderoso.

Sin embargo, Wong era originalmente más un estereotipo asiático: básicamente un sirviente cuya tarea más solicitada implicaba hacer té.

Eso tuvo que cambiar con la nueva y brillante película. Así que Wong, un actor de carácter inglés cuyo currículum incluye Dirty Pretty Things, Prometheus y Kublai Khan en Marco Polo, de Netflix, terminó encarnando a un personaje con el mismo nombre pero con una función muy diferente.

Por una parte, él trae esa liviandad cómica fina cuando está emparejado con el más emotivo Cumberbatch. Wong, de 45 años, nos habla sobre la actualización de su personaje y el mezclar el drama, éxitos de taquilla y la comedia.

¿Eres una persona de cómics?

No. Crecí leyendo libros de aventuras. Leí algunos cómics de Marvel. No vi a muchos superhéroes asiáticos. Recuerdo el año pasado almorzando con Chiwetel (Ejiofor) me estaba diciendo que estaba haciendo Doctor Strange. Lo revisé en Internet y había un personaje llamado Wong.

Pensé: “Debería hacer esto, solo por los antepasados. Debería estar interpretando este papel por derecho de nacimiento”.

Wong se convirtió en un personaje muy diferente de los cómics originales, por razones obvias. En la película se parece más a un sargento.

Supongo que en ese entonces eran momentos muy diferentes. Cuando estaba leyendo el material fuente, ese elemento apareció y me molestó.

Durante la preparación, conversé con (el productor de películas Marvel) Kevin Feige y Scott (Derrickson, director), y todos estaban en la misma página: esto necesita ser actualizado. Ojalá la gente encuentre refrescante que tenemos a este personaje que está junto a Strange, esta pareja tan diferente entre sí, que van y vienen. Definitivamente es la mejor versión de él.

Ya no se pueden permitir esos estereotipos. Hemos visto más personajes asiáticos en pantalla que son personajes tridimensionales y no se definen únicamente por su etnia.

Y tenemos que seguir avanzando, rompiendo estas casillas. Todo el mundo está siendo estereotipado, y creo que el público merece ser educado para que agregue un poco de color al mundo. Sólo queremos interpretar roles positivos.

Estoy en una posición muy afortunada. También siento que muchos actores de Asia Oriental también merecen una oportunidad. Cualquier actor de color al que se le pregunta sobre la diversidad sabe que esta es una cocversación en curso. Esas preguntas también se les deben hacer a los porteros: productores, directores de reparto.

Deben preguntarse, “¿cómo podemos resolver esto?”. Hay una verdadera frustración presente.

Parte de la discusión de la diversidad, diría yo, no es sólo darle trabajo a todos, sino que simplemente tengamos diversidad de material, que no siempre estemos viendo las mismas cosas, las mismas caras todo el tiempo.

Siempre es bueno alejarse de la fórmula. Como actor, eso es lo que buscas en las historias: algo que no se ha hecho antes. Ahí es donde vas a pulir las gemas. Aparte de eso, es simplemente bailar el mismo tipo de ritmo.

Tienes un currículum muy diverso. Has hecho películas de gran presupuesto, así como de pequeño presupuesto, teatro y televisión, el drama y la comedia. Eres genial, por ejemplo, en un viejo episodio de “Look Around You”, en el que interpretas a un científico que crea un médico robótico llamado Medibot.

(Risas) Sí, el episodio médico. Me gusta mezclarlo en términos de géneros. Es difícil a veces para los actores, porque estás intentando pagar las cuentas también. He sido muy afortunado. Me siento muy bendecido.