¿Cuál es la relación especial con Dominicana?

Es una relación cultural, somos hermanos. Es una relación abierta que se terminó de estrechar cuando se hizo el tema “Mi balcón”, con Vicente García, una oportunidad para fusionarnos con la música dominicana. Eso nos ayudó muchísimo para cautivar al público de allá. Además, el disco “La dulzura” nos colocó súper en la isla.

¿Tienen estipulado venir cada año?

Hasta ahora sí (risas). Hay una relación muy buena con los promotores y siempre vamos a querer complacer a los fanáticos. Eso nos obliga a trabajar y mantener una consistencia para la vigencia en el mercado. Con República Dominicana nos une que somos latinos y es inevitable tenerlos en ruta en las giras anuales.

El Pineaple Ball los trae de vuelta y también andan de gira en sus 20 años de carrera. ¿Cuál sería el momento épico de cultura en estas dos décadas?

No te puedo dejar de mencionar el Festival Villa del Mar; fue un momento épico que catapultó al grupo al nivel mundial. Por esa participación empezamos a sonar a donde aún no habíamos llegado. Esa presentación solidificó lo que es el trabajo de Cultura Profética, será un momento para reseñarlo el resto de nuestra carrera profesional.

Sin duda, la aceptación de su onda y cultura tiene fanes fijos. Pero, ¿cómo se sienten con el otro lado de la moneda de la sociedad dominicana que los rechaza, dada la situación que se vivió el año pasado en el país?

La música es como el refrán que dice “Para los gustos los colores”, y al que no le gusta escuchar discursos a través de la música, no les gustaremos, nosotros no somos el grupo que necesitas escuchar.

Esa situación que ocurrió el año pasado fue algo creado, un análisis más allá de lo que son nuestras letras y después se le sacó un poco más de punta a la  situación. Pero todo eso quedó arreglado con las autoridades y se les explicó cuál y cómo era el trabajo social de Cultura Profética y, sobre todo, cuál era el mensaje sobre esta planta (marihuana).

Nunca hemos sido censurados, siempre hemos podido tocar nuestras canciones y la prensa lo entendió. Esos incidentes se maduran a través del tiempo y a través de que la gente ve que somos un grupo profesional que no estamos metidos en líos ni en cosas extrañas.

Tienen un discurso muy establecido con respecto a la sociedad y el video de “Le da igual” nos queda claro. ¿Por qué lo cambiarían? ¿Qué haría cambiar lo que piensan?

Creo que si todo se resuelve en el mundo: cuando no exista hambre, la gente no destruya el ambiente. Si eso pasa, nos quedaríamos sin trabajo, sin discurso, y solo así cambiaríamos nuestra lucha. Hablando un poquito más serio, nada pudiese interferir en el discurso de Cultura, hemos estado muy claros, desde el día uno, en lo que queríamos, lo que íbamos a ser y lo que somos hoy día. No creo que nada, a estas alturas, nos cambie.

Sí, uno evoluciona y seguimos explorando otros tipos de música para fusionarlos al reggae, y viendo las nuevas tendencias, porque hay que mantenerse vigentes, pero nada cambiará lo que somos.

En ese video hablan sobre los políticos y recientemente Gilberto Santa Rosa me habló sobre el Síndico Federal que EE.UU llevó a Puerto Rico para salvaguardar la situación. ¿Crees que esa es la mejor solución?

Definitivamente no. La situación que tiene Puerto Rico, social y políticamente hablando, es que al puertorriqueño se le vendió a Estados Unidos como la única alternativa para poder sobresalir como seres humanos, y el puertorriqueño se olvidó de que existe Latinoamérica, de que existen muchos países con mucha riqueza y que podemos aliarnos a ellos.

Por eso es que el latinoamericano no nos ve como parte de Latinoamérica y es una situación muy difícil. Se ha creado esa dinámica de que el puertorriqueño es de Estados Unidos, y ya está, entonces creces bajo ese tipo de pensamiento.

Es como un chic que traes, y si no te re-educas y abres la ventana, no sabrás que existen más formas de hacer crecer los países, no solamente aliándote a una súper potencia.

También me mencionaste las adaptaciones musicales que como grupo han tenido y  desde que los escuché por primera vez, hablan de una “música real y pura”. ¿Qué tipo de fusión jamás harían, dado las corrientes de moda?

Podríamos lograr cualquier tipo de fusión, pero abrazar al reggaeton o el dembow y quedarnos con en ese tipo de género, no creo que pase. Sí, vamos a coquetear con varios estilos, nos llama la atención la década del 70 y 80, y con eso nos nutrimos.

Hay nuevas vertientes que sirven y que contribuyen, pero creo que el grupo tiene una responsabilidad musical y estamos bien sólidos para ponernos a coquetear con cosas que, quizás, no vayan a tener tanta vigencia. En el caso del reggaeton, puede que le pase lo de la música disco: el disco tuvo mucha vigencia en los 70 y 80, pero luego murió.

Así que creo que es mejor fusionar estilos que tengan permanencia y que estén sólidos, que hayan trascendido a través del tiempo.  

Como decimos en dominicana, ¿no quieren inventar?

Bueeh… Siempre inventamos, pero como te digo, inventar con reggaeton… no creo. Quizás colaborar con un artista, pero no habrá un tema de Cultura Profética en ese género (risas). Aunque, nadie sabe si de aquí a 10 años pase. Pero por ahora hay muchos reguetones y se los dejamos a ellos.

Siempre llenaron ustedes solitos, ahora será un festival. ¿Cuál será la dinámica de su presentación esta vez?

Tendremos una hora y media de presentación. Aún no sé si cerraremos o tendremos alguna intervención con otro de los grupos. Pero eso sí, vamos con un espectáculo muy bueno de nuestra trayectoria de 20 años.

¿A cuáles países los sigue llevando su gira de 20 años, luego de R.D.?

Después de RD vamos a Costa Rica, luego a Puerto Rico y le siguen Chile, Colombia, y seguimos por ahí.

Así lo dijo:

“Podríamos lograr cualquier tipo de fusión, pero abrazar al reggaeton o el dembow  y quedarnos con en ese tipo de género, no creo pase”. Boris Bilbraut, batería y voz, Cultura Profética.

Su música

Cultura Profética tiene 17 años de carrera y siete discos publicados: “Canción de alerta”, “Ideas nuevas”, “Cultura en vivo”, “Diario”, “M.O.T.A”, “Tribute to the legend Bob Marley” y “La dulzura”.

La gira de sus 20 años se denomina “Viva la cultura”. Para el “Pineaple Ball” subirán a escena Willy Rodríguez en voz y bajo, Boris Bilbraut en batería y voz, Eliut González en guitarra, Omar Silva en guitarra y bajo, Juanqui Sulsona en piano y sintetizador, Daniel Ramírez en teclados, Ilang Gutiérrez en voz, Kianí Medina en voz, Arturo Vergés en trombón, Eduardo Cosme en trompeta y Milton Barreto en saxo. Recordemos que en 2007 grabaron el tributo a Marley en vivo en el Anfiteatro Tito Puente de Puerto Rico y es el baterista Bilbraut quien interpreta ese repertorio.

El último disco del grupo propone un giro en el discurso, que se caracteriza por abordar temas políticos y sociales, además de la defensa al consumo de marihuana y su despenalización.

Por momentos hablan de la importancia de una buena alimentación y hasta del uso de fuentes energéticas que sean renovables.