Sabemos que Caifanes ya trabaja en un nuevo álbum, ¿será inédito?

– Sí, es la idea, lanzar nuevas canciones. Y quizá también –lo estamos platicando– regrabar algunos de los éxitos para ver cómo sonaría Caifanes en 2015.

¿Este nuevo disco saldría en 2015 o en 2016?

– No sé. Luego las cosas pasan de maneras muy extrañas y de repente pueden tomar velocidad.

Hasta ahora ha sido lento el proceso, nos lo hemos tomado con mucha cautela, así que no sabemos lo que pueda pasar.

No nos gusta ponernos un tiempo de entrega para el material, porque es como presionarnos. Estará listo cuando esté listo, esperemos que sea pronto.

¿Esto quiere decir que lo que ha sucedido de 2011 a la fecha no es un reencuentro, sino un regreso? ¿Caifanes volvió para quedarse?

– Así parece, ahorita nos sentimos muy bien como estamos y no creo que vaya a cambiar.

Estamos muy bien juntos, la gente nos quiere mucho, nosotros queremos mucho a nuestro público, nos gusta tocar juntos nuestras canciones y estamos en la búsqueda de qué más podemos hacer como Caifanes. Entonces sí, esto va para largo.

Alfonso, ¿cómo está la relación con Alejandro Marcovich? ¿Podríamos verlo de nuevo en la banda algún día?

– Yo creo que no. Se ha repetido esta historia muchas veces a través de los años y no le veo caso, no ha funcionado en ninguna de las muchísimas veces que se ha dado. Desde Las Insólitas Imágenes de Aurora fue la primera vez que hubo un rompimiento entre nosotros y Alejandro; te estoy hablando de hace más de 30 años.

Entonces creo que no funciona la relación. No le deseamos mal, ni estamos enojados con él, simplemente es mejor que cada quien tome su camino.

Caifanes es considerado pilar del rock en México, por lo mismo, me gustaría saber cómo ven ustedes la escena del rock actual.

– Hay cosas interesantes, hay gente haciendo cosas muy valiosas, y otros haciendo cosas muy feas. El problema ahorita es la gran sobreoferta de material y la crisis que hay, que la industria, porque las disqueras están apostando por puras cosas de catálogo o refritos, covers, duetos, cosas que ya están probadas y no toman en cuenta a los nuevos valores.

Esta crisis es la que ha generado el movimiento independiente...

– Y me parece fantástico. Yo soy parte del movimiento indie, acabo de sacar mi segundo disco independiente.

Yo no creo en las disqueras grandes. Para mí, ya se quedaron atoradas, viviendo de sus glorias pasadas.

No importan las veces que Caifanes regrese a Monterrey y si cantan las mismas canciones, el público siempre llena el lugar. Si se pudiera hablar de una fórmula o una receta secreta para lograr el éxito, ¿cuál sería?

– Creo que si tuviéramos esa respuesta, la estaríamos vendiendo y nos haríamos millonarios (risas).

No existe una fórmula, más bien son una serie de circunstancias que pasaron en un momento histórico.

Lo loco es que sigue pasando, porque vemos a muchos chavos jóvenes en los conciertos y se clavan con la música que Caifanes hizo hace tantos años. Eso nos parece fantástico, que todo lo que hemos hecho siga vigente.

Por último, ¿cómo podrías definir el momento actual que vive la banda?

–Es un momento de mucha paz, de darse cuenta de lo mucho que nos ha dado la vida y la carrera que hemos elegido, la suerte que hemos tenido, darle gracias a la vida por habernos puesto en este camino.
Es un gran agradecimiento el que sentimos y creo que en ese momento estamos: paz, armonía y agradecimiento con la vida, con el público y con ganas de hacer algo nuevo.