Con la obra teatral Olivia y Eugenio la veterana actriz Cecilia García logró su cometido. Este proyecto, además de ser una impecable puesta en escena, transmite un mensaje de reflexión a los espectadores sobre temas tan cruciales hoy en día como el de la eutanasia. Según nos dijo, sintió el respaldo y la crítica del público y de la prensa nacional de manera extraordinaria.  

En este nuevo espectáculo, García se embarcó en un proyecto en el cual dejó entrever que entre Olivia y ella sí existen muchos elementos en común, lejos de poses e hipocresías.

También, a través de Olivia, la obra aprovecha el escenario como si se tratase de una tribuna abierta y denuncia una serie de problemas sociales; uno de ellos la inclusión de las personas con discapacidad mental, en este caso, las personas con Síndrome de Down.

Con este personaje, la actriz muestra cuál es su pensar respecto a la vida y a las decisiones que se deben tomar según el criterio y la convicción de cada ser humano, sin importarle lo que piense el otro.
“Para interpretar, entender y estar de acuerdo con Olivia no tuve que hacer mucho esfuerzo.

Ella es una mujer  que lucha por sus convicciones.  Aunque su vida personal no es igual a la mía; pero sí en función de que lucha por lo que cree con cierta valentía. Y así es Cecilia, defiende sus ideas, aún cuando no sea lo más aceptable; si son mis convicciones las hago independientemente de lo que el otro piense”, nos comentó durante  un encuentro en el restaurante Asian Market del centro comercial Novo Centro.

Respecto a si el destino la pone una encrucijada igual que la de su personaje, afirma: “Con Olivia estoy totalmente de acuerdo en todo lo que hizo y si me tocara tener que vivir su experiencia, haría lo mismo que ella”.

Abunda al respecto: “Con este personaje descubrí que no sabía que era capaz de hacer lo que Olivia hace. Me di cuenta que tengo ese mismo valor, y si me tocara una situación similar, soy muy práctica, ya que creo en la calidad de vida y cuando eso no se tiene, ¿para qué existir? Además, ¿por qué tenemos que sufrir y hacer sufrir sin necesidad a nuestro seres queridos?”.

Entonces, usted cree firmemente en la eutanasia, comentamos. “Totalmente. Y con esto no digo que no vaya a luchar por vivir, pero dentro del testamento que tengo está firmado, por si en algún momento de mi vida me veo en alguna situación similar, lo dejo por escrito.

No puedo darle ese dolor a nadie. ¿Para qué  tener una persona con muerte cerebral en una cama sufriendo? Yo sería muy cruel conmigo, al tener que soportar algo así y con mi familia al ponerla a lidiar con una situación como esa”.

Al hablar sobre sus creencias religiosas, entiende  que una cosa no tiene que ver con la otra. “Yo creo que Dios está muy de acuerdo con eso. Tengo mis creencias religiosas, no le hago daño a nadie y entiendo que no tiene nada que ver con eso.

No soy  fanática de ninguna religión y aunque no soy asidua practicando los rituales tradicionales de la iglesia, soy católica, apostólica y romana por bautismo”.

En cuanto a la situación actual del teatro, Cecilia entiende que a pesar de que en el país el teatro ha tenido un gran desarrollo, cree que las cosas han mermado un poco, debido a que no existe una ley de teatro que ayude a seguir presentando grandes producciones, como está pasando con el cine local en la actualidad.

“Si se logró una ley de cine, ¿por qué no lograr una para el teatro? Es un trabajo de responsabilidad de todos y pongo mis mejores deseos en ello”, comentó.

“Aprovecho la coyuntura, y es el hecho de que cuando hay una crisis, la creatividad crece más. ¿Cuál es el beneficio que deja la crisis? Que se acostumbra al público a ver un teatro más puro y real, sin maquillaje, sin matizarlo”.

“Aquí se acostumbró al público a ir al teatro solo cuando había grandes producciones. Pero eso ya no es como antes, ya que nuestros patrocinadores no tienen en el teatro las mismas ventajas como lo tiene el sector del cine”, agregó la actriz.

“Como estamos en crisis, al público hay que acostumbrarlo a que pague por un buen espectáculo y sacarlo de toda aquella parafernalia a la que estaba acostumbrado.

Hacerle entender que no importa la ropa, escenografía, efectos especiales, sino enfocarnos en el beneficio de ver una buena obra, sin que sea una sala principal con grandes producciones, sino una puesta bien hecha, con buena dirección, buen argumento, buena actuación y que deje un mensaje.” acotó la diva del teatro dominicano.

Finalmente, nos explicó que desea trabajar tanto en el cine como en el teatro, y que debido a la producción de Olivia y Eugenio se vio en la disyuntiva de que no pudo aceptar un proyecto cinematográfico por cuestiones de tiempo.

“Quiero hacer ambas cosas: cine y teatro. Solo espero que llegue a mis manos una buena película, con un buen argumento junto con un peronsaje que me lo crea y considere que es bueno para mí”, puntualizó.